Criar aves de corral puede ser fácil si organizas el trabajo con inteligencia
Cualquiera que haya criado gallinas, patos o gansos sabe que no se trata solo de recoger huevos. Cada día hay que comprobar el agua, rellenar el alimento, limpiar las zonas sucias, asegurar el corral y, de vez en cuando, pensar cómo proteger el huerto de los bancales removidos y los excrementos. La buena noticia es que muchas “ideas ingeniosas” puedes fabricarlas con materiales comunes que ya tienes en casa. Ahorrarás tiempo, mejorarás la higiene y a menudo también reducirás el desperdicio de pienso.
El mayor ahorro de tiempo en la cría llega cuando no tienes que llevar agua varias veces al día, barrer el grano esparcido y arreglar fugas del corral.
Un corral sin destrozar el jardín: túneles y estructuras móviles
El problema básico con las aves de corral es que, si tienen acceso libre a toda la parcela, en pocos días pueden convertir el césped en tierra pelada y los bancales en montones escarbados. La solución es un corral que les permita moverse, pero que a la vez las separe de las zonas sensibles. Son muy prácticos los túneles de malla, que recorren el jardín como un pasillo. Las aves tienen algo que explorar y tú no tienes que preocuparte por los bancales.
La estructura portante del túnel se puede hacer fácilmente con tubos de PVC, aros metálicos viejos o listones de madera. Lo importante es fijar bien la malla al suelo, para que las gallinas no socaven el borde ni se cuelen por una rendija. En la entrada, date un capricho de comodidad y planifica una puerta de manera que puedas entrar con una pala y también con un cubo para la cama.
Una gran fuente de material suelen ser las estructuras de jardín fuera de uso. El armazón de una cama elástica vieja o de un columpio, cubierto con malla fina, puede servir como un corral rápido, resistente y fácil de vigilar. Si añades un techado sencillo, protegerás a las aves del sol fuerte y de los aguaceros, y además reducirás el riesgo de ataques de rapaces desde arriba.
Agua sin rellenar constantemente: un bebedero inteligente con bidón o botella
El agua fresca es absolutamente imprescindible. Aun así, precisamente el agua suele ser el motivo más frecuente por el que uno va al gallinero más a menudo de lo que querría. Ayuda un bebedero con relleno automático, que funciona con un principio simple de equilibrio de presiones. En la práctica, esto significa que el agua sale del recipiente solo hasta que el nivel en la cazoleta cierra la entrada de aire y el flujo se detiene. En cuanto las aves beben, el nivel baja y el bebedero vuelve a llenarse.
Para una cría más grande conviene un bidón de agua con tubería y accesorios de PVC. Para pocas gallinas o como solución temporal, sirve una simple botella de plástico. La ventaja es la fabricación rápida y la posibilidad de repartir varios puntos de bebida, para que los ejemplares más débiles no tengan problemas para acceder al agua.
No olvides colocar el bebedero de modo que las aves no le metan cama a base de escarbar. Si lo pones un poco más alto, reducirás la cantidad de suciedad en el agua y te ahorrarás tiempo de lavado.
Gallinero y perchas para ventilar bien y limpiar con facilidad
El gallinero no tiene por qué ser una construcción cara. A menudo basta con un cobertizo seco o un refugio que no tenga filtraciones y permita ventilación. En verano, el movimiento de aire es clave, porque el sobrecalentamiento en las aves puede ser rápido y peligroso. En invierno, en cambio, se agradece un rincón resguardado sin corrientes, pero aun así con un mínimo de renovación de aire.
Las perchas se hacen sorprendentemente fácil. Es práctica la variante con un tronco y ramas en forma de estrella, que crea varios niveles para posarse. Si tienes un corral alto, puedes clavar un poste en el centro y fijarle plataformas de madera. Las partes metálicas colócalas siempre de manera que las aves no las toquen; con frío o calor pueden causar lesiones. Planifica las distancias según la raza, para que las gallinas no se apretujen en la percha ni se toquen con la cola.
Nidos y baño de ceniza con neumáticos: rápido, casi gratis
Los neumáticos viejos tienen un uso sorprendentemente amplio en la cría de aves de corral. Colocar dos encajados uno sobre otro crea un “tubo” estable, en el que puedes recortar una abertura de entrada y añadir arriba un tejadillo sencillo de contrachapado. Así obtienes un nido que mantiene bien la forma y se limpia fácilmente.
Aún más útil suele ser el baño de ceniza. Revolcarse en ceniza ayuda a las aves a mantener el plumaje en buen estado y además reduce de forma natural la presencia de algunos parásitos. Coloca el neumático bajo un cobertizo y rellénalo con una mezcla de ceniza de madera, arena seca y tierra fina. Cuando el baño de ceniza está seco, las aves lo usarán a menudo y tú te ahorrarás problemas de peor calidad del plumaje y piel irritada.

Comederos que ahorran mezcla y también disgustos
El alimento esparcido es una de las mayores pérdidas ocultas. El grano en la cama atrae roedores y además aumenta el desorden. Ayuda un comedero que limite el escarbar y la suciedad. Es muy eficaz la versión cerrable con palanca, que la gallina abre con su propio peso. Las aves aprenden rápido y por lo general entienden pronto cómo acceder a la mezcla. Tú obtendrás un punto de alimentación más limpio y un consumo menor.
Una solución casera más sencilla se hace con un tubo de diámetro grande. Cierra los extremos y taladra orificios en el lateral, desde los que las aves picotearán. De forma similar se puede usar también un tubo de bajante de plástico, solo conviene añadir una base para que el comedero quede estable. Otra variante práctica es una caja de plástico con tapa, a la que le colocas codos lo bastante grandes para que pase cómodamente la cabeza de una gallina. El alimento queda protegido dentro y tú rellenas con una sola apertura de la tapa.
Patos y gansos: un corral seguro y agua sin trabajo de más
Los patos suelen tolerar bien el frío, pero aun así necesitan un lugar seco para descansar y, sobre todo, un corral seguro. En las aves acuáticas es importante la protección frente al contacto con aves silvestres, que pueden transmitir enfermedades. Por eso, una malla fina en la voladera es una inversión sensata para la tranquilidad y la salud del lote.
Para patitos y ansarones conviene un espacio más pequeño, que cierre bien, donde puedas contarlos fácilmente y revisarlos rápido. La estructura se puede montar incluso con el armazón de un túnel de cultivo o con listones sencillos. Ten en cuenta que la limpieza debe ser rápida: la puerta y el acceso son más importantes que el aspecto perfecto.
A los patos les encanta el agua, pero un estanque no tiene por qué significar mucha excavación. Una vieja bañera metálica, enterrada o simplemente asentada en el terreno, funciona de maravilla. Si la rodeas con piedras, crearás un borde natural y a los patos les resultará más cómodo entrar. Para salir del agua también les ayudará una rampa de madera sencilla hecha con un tronco redondo. Puedes embellecer el entorno con plantas, pero elige especies que no sean tóxicas para las aves y que a la vez no las inviten a pastar.
Pequeños cambios que se convierten en un gran ahorro de tiempo
Las mejores mejoras son las que funcionan cada día sin que tú estés presente. El corral tipo túnel protege el jardín, el bebedero automático reduce el número de comprobaciones, el comedero limita las pérdidas y el baño de ceniza mejora la condición del plumaje. Cuando juntas estos pequeños detalles, la cría de aves de corral empieza a parecer menos una carrera diaria y más una rutina agradable que te aporta satisfacción y provecho.
Fuente: British Hen Wallfare, Chicken BackYard, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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