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El amarilleo veraniego de las hojas del pepino delata fallos de cultivo y carencias de nutrientes

July 8, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
El amarilleo veraniego de las hojas del pepino delata fallos de cultivo y carencias de nutrientes
Hojas amarillas de pepino / Foto: Depositphotos
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El amarilleo de las hojas del pepino es en verano uno de los problemas más frecuentes tanto en el huerto como en el invernadero. Muchos cultivadores lo achacan automáticamente al calor o a enfermedades, pero muy a menudo se trata de la nutrición y de las condiciones de cultivo. El pepino reacciona rápido y la primera señal de alarma casi siempre aparece precisamente en las hojas. La buena noticia es que, si detectas la causa a tiempo, las plantas pueden recuperarse con relativa rapidez, volver a fortalecerse y seguir floreciendo y cuajando frutos.

Los motivos más frecuentes por los que amarillean las hojas del pepino

Detrás del cambio de color puede haber una carencia de algún nutriente, pero también un riego inadecuado o estrés ambiental. Lo típico es encontrarse con falta de nitrógeno, potasio, magnesio o hierro. A la vez, puede perjudicar el encharcamiento o, al contrario, una sequía prolongada, regar con agua fría, los cambios bruscos de temperatura, un suelo compactado sin aireación y también una plantación demasiado densa. Cada causa tiene síntomas algo distintos, y precisamente por ellos se puede reconocer qué necesita la planta.

Cuando amarillea toda la hoja, a menudo falta nitrógeno

Si las hojas palidecen hacia un verde claro hasta amarillear en toda la superficie, suele ser por falta de nitrógeno. El nitrógeno es clave para formar masa verde, así que, cuando escasea, los pepinos crecen más lento, tienen hojas más pequeñas y en conjunto pierden vigor.

Puede ayudar un abonado suave con fuentes naturales. Funciona bien el purín de ortiga joven, que tras fermentar se diluye y se aplica como riego al pie. Como alternativa, sirve estiércol bien diluido o un abono orgánico de calidad para hortalizas de fruto.

Bordes amarillos y secado de las hojas apuntan a potasio

Si el amarilleo aparece sobre todo en los bordes de las hojas y estos luego se vuelven marrones y se van secando, normalmente se trata de una carencia de potasio. El potasio ayuda a la formación de los frutos y aumenta la resistencia del pepino al calor, la sequía y algunas enfermedades, por eso su falta suele manifestarse justo en la época de mayor estrés.

Una solución casera práctica es la ceniza de madera de leña limpia, sin barnices ni tratamientos. Con la ceniza se puede preparar un extracto acuoso sencillo que, tras reposar, se aplica al pie. Es importante no excederse con la dosis y no usar ceniza donde el suelo ya sea alcalino.

Amarilleo entre nervios suele indicar falta de magnesio

Cuando los nervios de la hoja permanecen verdes, pero el tejido entre ellos va amarilleando, el problema suele estar en el magnesio. El magnesio es imprescindible para formar clorofila y, sin él, la fotosíntesis no funciona correctamente, algo que se refleja en las hojas muy rápido.

Lo más rápido es aportar magnesio por vía foliar, porque la planta lo asimila de inmediato. Se utiliza sulfato de magnesio o abonos foliares con mayor contenido en magnesio, o bien mezclas completas formuladas específicamente para pepino.

Si amarillean las hojas más jóvenes, considera el hierro

Si el amarilleo empieza en las hojas más jóvenes de la parte superior, a menudo se debe a falta de hierro. Aunque el hierro es un microelemento que la planta necesita en pequeñas cantidades, sin él no puede formar bien la clorofila y las hojas nuevas salen débiles y pálidas.

Una vía eficaz es un tratamiento foliar con quelato de hierro, porque en esta forma el elemento se absorbe bien. Tras la aplicación, los nuevos brotes suelen recuperar un color más sano, si la causa es realmente el hierro y no un exceso de riego o un suelo compactado.

No siempre son nutrientes: el problema puede estar en el riego y el suelo

El amarilleo también puede deberse al agua y a la pauta de riego. El agua fría directamente del pozo puede causar un choque a las plantas, igual que un enfriamiento brusco tras días muy calurosos. El encharcamiento repetido hace que las raíces no tengan suficiente oxígeno, se pudran y la planta deje de absorber nutrientes incluso cuando en el suelo los hay. Por el contrario, una sequía prolongada limita la absorción de agua y minerales y el pepino empieza a “ahorrar”, lo que también se nota en las hojas.

La estructura del suelo también es importante. Una tierra compactada y sin aireación es un problema para las raíces, igual que las plantas demasiado juntas, entre las que no circula el aire. En esas condiciones, el estrés se combina fácilmente con carencias y los síntomas acaban solapándose.

Hojas amarillas de pepino / Foto: Depositphotos
Hojas amarillas de pepino / Foto: Depositphotos

Cómo prevenir el amarilleo de las hojas y mantener los pepinos en forma

La prevención suele ser más sencilla que el rescate posterior. Riega con agua reposada o de lluvia, idealmente a una temperatura similar a la del ambiente, y dirige el riego a la base, no a las hojas. Tras regar, conviene escardar o mullir ligeramente la superficie para que llegue aire a las raíces. Abona de forma regular según la fase de crecimiento, porque el pepino es exigente y el consumo de nutrientes cambia rápido a lo largo de la temporada.

También ayuda mantener el bancal libre de malas hierbas, que compiten por el agua y los nutrientes, y no pasarse con la densidad de plantación. Una buena circulación de aire reduce el estrés y mejora el secado del follaje, lo que también es una ventaja frente a enfermedades.

La revisión regular decide la cosecha final

Los pepinos pueden crecer muy deprisa y reaccionan igual de rápido a los cambios del entorno. Por eso conviene revisar el cultivo varias veces por semana. El color de las hojas, el dibujo de los nervios, el estado de los bordes y la frescura general suelen avisar de un problema antes de que se note en la cantidad y la calidad de los frutos. Cuanto antes detectes la causa del amarilleo y ajustes los cuidados, más posibilidades habrá de que las plantas se mantengan sanas hasta el final de la temporada y te recompensen con una cosecha abundante.

Fuente: GrowVeg, To je nápad, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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