Se puede ahuyentar al topo del jardín Los repelentes tienen sentido pero la mayoría de consejos populares no funciona
El topo es uno de los visitantes indeseados más habituales en los jardines. En cuanto aparecen los primeros montículos en el césped, suele estar claro que la batalla no será fácil. Este animal es persistente, bajo tierra construye una extensa red de galerías y, donde tiene alimento suficiente, se instala con muchas ganas. Pero hay algo fundamental. Al topo no se le puede eliminar, porque es un animal protegido. Solo es posible intentar expulsarlo de forma respetuosa o capturarlo sin causarle daño.
Ese es también el motivo por el que no existe una solución universal. Algunas formas ayudan rápido, otras solo temporalmente y otras no funcionan en absoluto. El éxito, además, depende de lo rica que sea la tierra en lombrices y otros alimentos. Precisamente un césped bien cuidado suele ser un entorno muy atractivo para el topo.
Por qué el topo se queda en el jardín
Aunque su presencia enfade a los propietarios, desde el punto de vista de la naturaleza no es una plaga en el sentido estricto. El topo se alimenta de insectos, larvas y lombrices, y también puede capturar pequeños vertebrados. Con ello ayuda a controlar otros animales que sí pueden dañar las plantas. Su presencia, además, suele indicar un suelo de calidad, vivo y bien aireado.
Por otro lado, puede causar bastantes molestias. Los montículos estropean el aspecto del césped, las galerías subterráneas pueden debilitar la superficie del terreno y algunas plantas sufren por daños en las raíces. Por eso la mayoría de jardineros busca una manera de hacer que se vaya sin infringir la ley.
Qué métodos ofrecen más esperanza

Repelentes y molestias mecánicas
Tienen bastante buena fama los distintos repelentes. Una variante sencilla son las soluciones caseras, por ejemplo una botella de PET o un molinillo colocado sobre una varilla metálica. Cuando sopla el viento, se transmiten al suelo vibraciones y sonidos que pueden resultar molestos para el topo. Los expertos valoran este método de forma bastante positiva, aunque su efecto no siempre es duradero.
También se venden aparatos electrónicos y solares que emiten vibraciones o señales acústicas. Su desventaja suele ser un precio más alto y que el topo puede acostumbrarse con el tiempo a la molestia. Cuando hay alimento suficiente en la zona, puede volver incluso con señales regulares.
Ahumar las galerías
Como una de las opciones funcionales suele señalarse ahumar con una bomba de humo. Se introduce directamente en el montículo o en la galería y se cierra el orificio para que el humo se propague bajo tierra. Precisamente este procedimiento los expertos lo sitúan entre las formas más eficaces de inducir al topo a marcharse, incluso de una zona más amplia.
Captura sin sacrificio
También se pueden usar trampas de tubo de captura viva. Deben colocarse correctamente y, sobre todo, revisarse con regularidad para que el animal atrapado no sufra innecesariamente. Tras la captura, hay que trasladar el topo a un lugar adecuado fuera de áreas edificadas. Aun así, eso no garantiza tranquilidad definitiva, porque el territorio liberado puede ser ocupado por otro individuo.
Qué funciona de manera limitada o no funciona

Plantas y repelentes por olor
A menudo se recomienda plantar especies que supuestamente molestan al topo. Se mencionan con frecuencia el ajo, los tagetes (clavel chino) o la euforbia. Sin embargo, según la experiencia de los especialistas, estas plantas la mayoría de veces no le hacen efecto, porque no es herbívoro y los aromas suaves no le resultan un problema. Una excepción puede ser la corona imperial (Fritillaria imperialis), cuyo olor es más intenso y los topos realmente tienden a evitar con más frecuencia las zonas plantadas con ella.
Igual de contradictorios son distintos trucos caseros basados en olores, como cáscara de cítricos, quesos aromáticos, hojas de nogal o trapos empapados en sustancias muy olorosas. Algunos olores pueden disuadir al topo de un tramo concreto de la galería, pero a menudo simplemente busca otra ruta. Algo más de esperanza ofrecen pelos de perro y gato o cabello humano, porque puede detectar en ellos la presencia de un depredador.
Agua, ultrasonidos y soluciones caras
Inundar al topo con agua suele ser muy poco fiable. Las galerías son extensas y la cámara donde se encuentre en ese momento puede estar a otra profundidad distinta de hasta donde llega el agua. Tampoco los aparatos de ultrasonidos son milagrosos, sobre todo si se acostumbra a la señal. En las trampas especiales, además, se cumple que, si no están colocadas de forma impecable, el topo simplemente las rodea o las tapa con tierra.
Ningún método es infalible y a menudo hay que combinar varios y tener paciencia.
Tiene sentido aceptar también un cierto grado de tolerancia

Muchos especialistas recuerdan que el topo forma parte natural del entorno del jardín. La tierra de los montículos se puede aprovechar en los bancales y la propia presencia del animal es señal de un suelo vivo. Si los daños no son grandes, puede ser sensato optar más por limitar su actividad que por una lucha larga e incierta para expulsarlo por completo.
Lo mejor valorado suele ser el uso de repelentes mecánicos, aparatos vibratorios, olor a depredador y, sobre todo, las bombas de humo. En cambio, no conviene confiar demasiado en plantas o en distintas cebos olorosos. Quien quiera actuar de forma respetuosa y legal debería ceñirse precisamente a estos métodos y contar con que la paciencia, al convivir con el topo, suele ser la herramienta más importante.
Fuente: Got Moles, Scotts, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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