Por qué merece la pena meter las uvas en el congelador toda la noche y por qué probarlo
La mayoría de la gente come las uvas frescas, o bien en conserva. Menos conocido es que congelarlas también puede convertir unos granos corrientes en una parte interesante y práctica del menú. Basta con dejar las uvas en el congelador aproximadamente una noche, es decir, unas doce horas. En ese tiempo cambia no solo su textura y su sabor, sino que, según recomendaciones nutricionales, las uvas congeladas también pueden ser un sustituto ingenioso de los dulces a los que uno suele recurrir cuando está cansado o le apetece algo rico.
Qué contienen las uvas y por qué son beneficiosas
Las uvas han sido durante siglos un alimento importante en distintas culturas, especialmente en la zona mediterránea. En la pulpa hay vitamina C, vitaminas del grupo B incluida el ácido fólico, además de minerales como magnesio y potasio. A la vez, son una fuente de antioxidantes que ayudan a proteger las células frente al daño. Por eso, las uvas se asocian a menudo con el apoyo al sistema cardiovascular y con el hecho de que el consumo regular de alimentos ricos en antioxidantes puede contribuir también a que los signos del envejecimiento aparezcan más lentamente.
El frío realza el dulzor y crea un efecto sorbete
El cambio más evidente tras congelarlas es el sabor. El frío puede realzar notablemente el dulzor de los granos, tanto en variedades blancas como en rojas. Además, dentro de cada uva se forma una estructura de hielo fina que recuerda a un sorbete. Gracias a ello, al sacarlas del congelador resultan atractivas como tentempié rápido que parece un postre, aunque sigan siendo fruta. Pero el sabor no es el único motivo por el que la gente las incorpora con más frecuencia.
Uvas congeladas como aliadas cuando apetece algo dulce
Los asesores nutricionales recomiendan a menudo las uvas congeladas a quienes quieren perder peso de forma sensata y, al mismo tiempo, no desean renunciar del todo al sabor dulce. La fructosa presente de manera natural por lo general no provoca picos bruscos; más bien eleva ligeramente el nivel de energía. Por eso puede ayudar en momentos de cansancio, decaimiento o en el típico antojo de media tarde, cuando es fácil acabar cogiendo una galleta o chocolate. En los niños, las uvas congeladas pueden ser una alternativa agradable a las golosinas clásicas, porque son dulces de forma natural y además refrescan.
Calorías, grasa y por qué encajan en una dieta
Una ración de uvas congeladas puede ser sorprendentemente moderada. Se indica que una taza de uvas congeladas tiene aproximadamente 110 calorías y solo una pequeña parte de la energía procede de la grasa. Además, es un alimento bajo en sodio, lo cual viene bien a quienes vigilan la composición general de su dieta. Unos cuantos granos aportan también vitamina C y otros nutrientes, sin ser un capricho graso.
Diferencia entre uvas blancas y rojas
En cuanto al sabor, la congelación funciona de manera parecida en ambas, pero la diferencia está en algunas sustancias. Las uvas rojas se mencionan a menudo por el resveratrol, un antioxidante que se suele relacionar con el apoyo a la salud del corazón. Si está eligiendo entre blancas y rojas, la opción roja puede resultar interesante precisamente por este beneficio, aunque ambas pueden ser útiles en la alimentación.
Cómo usar las uvas congeladas en la cocina

Los granos congelados se pueden comer tal cual, pero también funcionan de maravilla como ingrediente. Van bien en smoothies, en cócteles de frutas o en postres sencillos en vasito, donde pueden sustituir parte del azúcar añadido. Además, enfrían de forma natural tanto la bebida como el postre, de modo que el resultado queda fresco y ligero.
Granos congelados en el té y en bebidas para invitados
En épocas frías, algunas personas añaden unos pocos granos congelados al té caliente. No es un endulzante en sentido estricto, pero las uvas pueden aromatizar suavemente el té y, a la vez, servir como un pequeño aporte de vitaminas. Otro truco práctico es usar uvas congeladas como alternativa comestible a los cubitos de hielo. Si espera visita, basta con echar en el vaso una o dos uvas: la bebida se enfría de forma agradable y además gana un toque de sabor interesante.
Cómo congelar las uvas correctamente y cuánto duran
El proceso es sencillo. Enjuague las uvas, deje que escurran bien y, según prefiera, separe los granos o congele racimos enteros o incluso el racimo completo. Los granos sueltos pueden guardarse en recipientes pequeños, y los racimos enteros, en bolsas para alimentos. Lo importante es que, antes de guardarlas, las uvas estén lo más secas posible; de lo contrario, se pegarán más entre sí.
Para una congelación habitual, a menudo se indica un tiempo de conservación más corto, de unas tres a cuatro semanas, para que los granos mantengan el mejor sabor y textura. Si quiere alargarlo, conviene una congelación más profunda y un cierre cuidadoso para que las uvas no absorban olores del congelador. En algunos métodos, para conservarlas más tiempo se recomienda congelarlas en almíbar, por ejemplo de agave, con lo que pueden durar notablemente más, incluso alrededor de un año.
Fuente: To je nápad, GrowVeg, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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