Poda otoñal de rosales paso a paso una equivocación puede dejarte sin flores
La poda regular de los rosales es una de las principales razones por las que el arbusto se vuelve más tupido, forma brotes vigorosos y, en la siguiente temporada, desarrolla más capullos. Al final de la temporada, al arreglar el arbusto se elimina de ramas débiles, secas o mal orientadas, que solo agotan innecesariamente a la planta. El procedimiento correcto también ayuda a mantener la forma y a redirigir la energía hacia las partes con más posibilidades de dar flores grandes y sanas.
Reglas básicas de poda que marcan la mayor diferencia
Los rosales pueden podarse durante todo el año, pero al final de la temporada conviene cuidar la precisión. El corte se hace en bisel, unos 5 mm por encima de una yema, para que el agua no escurra directamente sobre el brote y la herida se seque mejor. Si quiere que el arbusto se abra hacia los lados, acorte los brotes por encima de yemas orientadas hacia fuera. Si, por el contrario, necesita una forma más alta y erguida, elija yemas orientadas hacia dentro y ajuste los brotes para que crezcan más verticales.
Poda según la edad del rosal y el tipo de ramas
En los rosales es importante adaptar la intervención a la edad de la planta. Los rosales de un año suelen recortarse aproximadamente a la mitad, para que se fortalezcan y creen una buena base. En el segundo año, en las ramas principales a menudo aparecen dos o tres brotes nuevos y fuertes que nacen desde la base. No conviene cortarlos a ras de suelo, porque forman la estructura del arbusto.
En las ramillas laterales de un año compensa recortar hasta yemas superiores bien situadas, normalmente justo por debajo del punto donde estuvieron las flores ya marchitas. Las ramillas de dos años se podan más abajo, por lo general dejando dos o tres yemas en la parte inferior. En rosales viejos y cultivados durante años, al final de la temporada es buena idea eliminar sin miramientos los muñones secos cortos y los restos muertos que han quedado de podas anteriores y ya no tienen futuro.
Cómo favorecer flores grandes y una buena circulación de aire

Para la calidad de la floración es clave que el centro del arbusto no se cierre. Los brotes laterales de cualquier grosor que se dirigen hacia el interior suelen ser la causa de un exceso de densidad, peor ventilación y, después, enfermedades. Si busca flores realmente bonitas, recorte precisamente esas ramas, dejando una copa más abierta para que la luz llegue también a las partes internas del rosal.
Poda de los híbridos de té para una forma compacta y flores grandes
En los rosales híbridos de té suele buscarse una forma compacta y equilibrada, parecida a una bola. Los capullos y partes de brotes que se formaron en las ramas del año pasado se acortan para que el arbusto no se espigue y para que sostenga las flores en tallos fuertes. En arbustos jóvenes conviene dejar aproximadamente de dos a cuatro yemas, a una altura de unos 15 cm sobre el suelo.
En arbustos más viejos normalmente se dejan más yemas, por lo común de cuatro a seis, a unos 20 cm del suelo. En las ramas laterales se dejan de dos a cuatro yemas y, al mismo tiempo, se eliminan las ramas que crecen hacia dentro, para mantener el arbusto aireado y con una insolación uniforme.
Poda de rosales que florecen abundantemente en muchos brotes
En rosales que tienden a formar muchos brotes floríferos, el objetivo es evitar que el arbusto se convierta en un matorral denso de ramillas finas y débiles. Por eso, los brotes de un año suelen acortarse solo ligeramente, aproximadamente un tercio de su longitud, mientras que las partes más viejas pueden recortarse más según la fuerza y la distribución de las ramas.
En las ramas viejas a menudo se dejan en los brotes laterales de tres a cinco yemas. En los brotes laterales jóvenes suelen bastar dos o tres yemas, para que la planta dirija la energía a las partes más fuertes. Durante el periodo de crecimiento también ayuda ir corrigiendo los brotes que crecen rápido, en intervalos de unos 10 a 12 días, para que el rosal no se desmadre y adopte formas indeseadas.
Rosales de parque en otoño: a veces, menos es más

Los rosales de parque en otoño normalmente no se podan de forma intensa. A menudo basta con retocar ligeramente la forma, eliminar partes secas y enfermas y dejar el resto para la poda principal en una época más adecuada. Antes del invierno, los brotes, una vez atados, pueden doblarse con cuidado hacia el suelo y cubrirse, por ejemplo, con ramas de conífera, para reducir el daño por heladas y por el viento seco.
Errores más frecuentes que conviene evitar al podar
Entre los fallos típicos están el corte recto justo encima de la yema, dejar muñones largos sin yemas y cerrar demasiado el centro del arbusto. Para la floración final también es importante recordar que cada rosal responde según su vigor y su edad, así que la poda debe ser firme, pero no drástica sin criterio. Si mantiene el corte en bisel por encima de la yema, elige yemas bien orientadas y elimina con regularidad los brotes que se dirigen hacia dentro, la próxima temporada tendrá un arbusto vigoroso y con una carga de flor notablemente mejor.
Zdro: The Spruce, Gardening Know How, RHS
Fuente: Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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