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Llega a Chequia una plaga capaz de devorar cientos de plantas y sin enemigos naturales la delatan sus manchas

October 27, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Llega a Chequia una plaga capaz de devorar cientos de plantas y sin enemigos naturales la delatan sus manchas
Filodendro japonés / Foto: Depositphotos

En el entorno checo va abriéndose paso poco a poco una especie invasora de insecto que puede causar daños considerables en jardines, huertos frutales y plantaciones ornamentales. Se trata del escarabajo japonés, conocido también como “listokaz japonský”. Aunque no es un animal grande, su voracidad es extraordinaria y, cuando se multiplica, puede debilitar de forma notable o incluso arruinar por completo muchas plantas en poco tiempo.

Para quien cuida un jardín es peligroso sobre todo porque no se limita a una sola especie. Ataca un amplio abanico de plantas, y precisamente esa voracidad lo convierte en un problema que conviene detectar lo antes posible. Una vez se instala, puede propagarse muy rápido.

De dónde procede y por qué es tan problemático

El escarabajo japonés procede del norte de Japón y de zonas del Lejano Oriente. En su lugar de origen no resulta tan devastador, porque el ecosistema local incluye enemigos naturales que mantienen su población bajo control. En otras partes del mundo, sin embargo, ese equilibrio suele faltar, y por eso se convierte en una plaga importante.

Históricamente, su presencia fuera del área original se registró ya a comienzos del siglo XX en EE. UU., adonde probablemente llegó con el transporte. Desde allí se extendió gradualmente a otros países. Hoy también es un problema en Europa, y su presencia ya no es ajena a la República Checa.

La mayor amenaza es su capacidad de atacar cientos de especies distintas de plantas. No solo están en riesgo los cultivos útiles, sino también los frutales, arbustos ornamentales, flores y algunos rodales forestales.

Cómo reconocer al escarabajo japonés

El adulto es bastante llamativo. Tiene el cuerpo verde metálico y los élitros de color cobrizo. Un rasgo típico de identificación son las manchas blancas a los lados del cuerpo, que le dan un aspecto muy característico. Gracias a esta coloración suele distinguirse con mayor facilidad de las especies autóctonas comunes.

Sus larvas no son menos dañinas. Viven en el suelo y, a simple vista, recuerdan a las típicas larvas de escarabajos de la familia Scarabaeidae. Suelen ser blanquecinas a crema; más tarde pueden adquirir un tono marrón claro, con el extremo posterior más oscuro y la cabeza marrón. El cuerpo está curvado en forma de letra C y tienen tres pares de patas. Pueden alcanzar hasta varios centímetros.

Qué daños provoca en el jardín

Los adultos mordisquean hojas, flores, frutos y las partes tiernas de los brotes. Las plantas pierden capacidad de crecer bien, se debilitan y fructifican peor. En ejemplares muy atacados puede producirse un daño extenso de la superficie foliar, lo que se refleja rápidamente en el estado general de la planta.

Mientras tanto, las larvas causan daños bajo tierra. Se alimentan de las raíces y con ello limitan la absorción de agua y nutrientes. Las plantas afectadas pueden marchitarse, quedarse rezagadas en el crecimiento y, en casos extremos, morir. Por tanto, ambas fases son peligrosas: el escarabajo adulto en la superficie y la larva escondida en el suelo.

Precisamente la combinación de daños en la parte aérea y en el subsuelo convierte al escarabajo japonés en una plaga especialmente difícil.

Por qué se propaga con tanta facilidad

Un gran problema es que, en nuestras condiciones, no tiene suficientes enemigos naturales. Así, nada lo frena de manera significativa y puede multiplicarse sin grandes limitaciones. A ello se suman su elevada voracidad y la rápida colonización de nuevas zonas.

Su proliferación no es solo una complicación para jardineros individuales. Puede tener un impacto más amplio en el paisaje, la diversidad de especies y los resultados económicos de los productores. Por eso, los daños no tienen por qué ser solo estéticos, sino también económicos.

Cómo defenderse y qué hacer si aparece

Escarabajo japonés / Foto: Depositphotos
Escarabajo japonés / Foto: Depositphotos

La base de la defensa es revisar el jardín con regularidad. Es importante vigilar hojas, flores y brotes jóvenes, y fijarse en mordeduras inusuales o en los propios escarabajos. Si aparecen, conviene retirarlos de inmediato de forma mecánica y eliminarlos, para que no sigan reproduciéndose.

También pueden ayudar las trampas con atrayente, que se encuentran fácilmente en el comercio. En caso de una infestación fuerte, puede contemplarse el uso de insecticidas adecuados, siempre respetando el modo de empleo correcto y la protección del entorno. La rapidez es clave, porque si se demora la reacción, el número de plagas puede crecer con rapidez.

Si sospecha la presencia de este escarabajo invasor, es sensato informar también a la autoridad competente. Un aviso a tiempo puede ayudar a limitar su expansión y proteger no solo un jardín, sino también el entorno más amplio.

Una intervención a tiempo puede salvar todo el jardín

El escarabajo japonés es un ejemplo de que incluso un insecto pequeño puede convertirse en una gran calamidad. Ataca muchas especies de plantas, se propaga con rapidez y, sin una intervención temprana, puede causar daños extensos. Por eso, la vigilancia, la inspección periódica de las plantaciones y una reacción inmediata son la mejor defensa. Cuanto antes se detecte su presencia, mayores serán las posibilidades de proteger el jardín frente a daños importantes.

Fuente: MZe, Agromanuál, iRozhlas, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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