Las hojas amarillas del pepino no siempre son una enfermedad
Cuando las hojas del pepino empiezan a palidecer o a amarillear, por lo general la planta está avisando de un problema. Puede ser un error de riego, falta de luz o de nutrientes, ataque de plagas, una enfermedad en desarrollo, pero a veces también un envejecimiento natural. Lo importante es actuar en cuanto aparecen los primeros síntomas, porque ajustar las condiciones a tiempo suele ayudar a que la planta se recupere y a salvar la cosecha.
1. Riego demasiado escaso o, al contrario, excesivo
La causa más frecuente del amarilleo es la falta de agua. Con escasez de riego, los pepinos se mustian, las hojas pueden enrollarse, secarse y volverse marrones, y se notan frágiles. Pero el amarilleo también puede deberse al encharcamiento: las raíces sufren por falta de oxígeno y pueden pudrirse. Cuando hay exceso de agua, los problemas a menudo se manifiestan también en las partes altas de la planta y pueden aparecer manchas más oscuras en las hojas.
Cómo solucionarlo: Los pepinos suelen necesitar alrededor de 2,5 cm de agua por semana. Ayuda un régimen regular, el riego por goteo y una capa de acolchado que mantenga la humedad del suelo durante más tiempo. Antes de regar, compruebe con el dedo la tierra y riegue solo cuando la capa superior esté seca unos 2 a 3 cm.
2. Condiciones de luz inadecuadas
Los pepinos necesitan bastante sol directo; de lo contrario se debilitan, palidecen y se quedan pequeños. Por otro lado, con calor extremo y sequedad también puede producirse daño por sol, cuando las hojas parecen blanqueadas y pueden quemarse, aunque no es lo más habitual.
Cómo solucionarlo: Elija un emplazamiento con al menos seis a ocho horas de sol al día. Si llega una ola de calor, un sombreo ligero y temporal puede ayudar a proteger las hojas tiernas del golpe de sol.
3. Falta de nutrientes y suelo pobre
Los pepinos son plantas con necesidades nutritivas relativamente altas. Si no se abononan con regularidad o crecen en un suelo poco fértil, se nota en un crecimiento más lento, menor cuajado de frutos y, de forma típica, en el amarilleo de las hojas, mientras que los nervios permanecen de un verde más marcado.
Cómo solucionarlo: Lo ideal es empezar la temporada incorporando compost al suelo antes de plantar. Durante el crecimiento, abone aproximadamente cada dos semanas con un fertilizante orgánico equilibrado. A menudo también funcionan los productos para tomate, porque sus necesidades de nutrición son parecidas.
4. Plagas chupadoras de savia
Pulgones, mosca blanca, ácaros y otras plagas chupadoras disfrutan de las hojas del pepino. El resultado suele ser un crecimiento más lento, deformaciones foliares y un punteado amarillo fino o pequeñas manchitas. Una pista típica es también una película pegajosa sobre hojas y tallos, la llamada melaza.
Cómo solucionarlo: Revise las plantas con regularidad y no olvide comprobar el envés de las hojas. Las infestaciones leves a menudo se pueden eliminar con un chorro de agua o retirando las plagas a mano. Con ataques más fuertes, ayudan los tratamientos a base de jabón potásico o aceite de neem, pero aplíquelos fuera del sol directo para evitar daños en las hojas.
5. Enfermedades del pepino y sus síntomas típicos
Los pepinos pueden ser susceptibles a distintas enfermedades, por ejemplo la antracnosis o virosis del tipo mosaico. El denominador común es el debilitamiento de la planta, peor producción y cambios en las hojas. En los virus del mosaico aparece un patrón irregular amarillo verdoso, mientras que la antracnosis suele formar manchas oscuras con un borde amarillento.
Cómo solucionarlo: Lo mejor es la prevención mediante variedades resistentes y semilla de calidad. Si aun así aparece la enfermedad, limite su propagación con una higiene estricta en el bancal, eliminando las plantas afectadas al final de la temporada, rotando cultivos, acolchando y aportando compost con regularidad para mejorar la salud del suelo.
6. Envejecimiento natural de las hojas al final de la temporada
El amarilleo no siempre tiene que indicar un problema. Las hojas más viejas mueren de forma natural, normalmente desde la parte inferior de la planta. Este fenómeno se hace más evidente cuando bajan las temperaturas y a menudo indica que la temporada de cultivo está llegando a su fin.
Cómo solucionarlo: Para alargar un poco la cosecha pueden servir las mantas térmicas o cubiertas contra el frío, pero es solo una solución temporal. Los pepinos son anuales amantes del calor y con el descenso de temperatura sufren notablemente. En la práctica, lo mejor es recoger el resto de los frutos, retirar las plantas y prepararse para la próxima primavera.
Cómo prevenir el amarilleo de las hojas en la práctica
La mayoría de los problemas se puede evitar con buenos cuidados. La base es un lugar soleado con suelo drenante, espacio suficiente y plantar solo cuando haya pasado el riesgo de heladas. Al sembrar, ponga las semillas a unos 1 a 1,5 cm de profundidad y enriquezca el suelo con compost de antemano. Los pepinos trepadores suelen ir mejor en tutores, porque se airean más y se rompen menos. Un abonado regular cada dos semanas mantiene las plantas en crecimiento, y con el riego conviene buscar el equilibrio para que el suelo no esté ni seco ni permanentemente embarrado. También puede ser útil planificar bien las asociaciones en el huerto, por ejemplo con aromáticas que repelen plagas de forma natural.
Fuente: Martha Stewart, Spider Farmer, Southern Living, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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