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Crea tu jardín de lavanda con un método inteligente de multiplicación

July 15, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Crea tu jardín de lavanda con un método inteligente de multiplicación
Lavanda / Foto: Depositphotos
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Si quiere ampliar el macizo de lavanda en el jardín o conseguir más plantas para macetas en la terraza, el verano es una época muy adecuada para ello. La lavanda tiene suficiente luz y calor, así que las nuevas plantitas pueden recuperarse más rápido y formar raíces. Gracias a esto, no tiene que estar buscando plantones nuevos en el vivero cada vez, porque puede multiplicar la lavanda en casa a partir de su propia planta.

La vía más práctica suele ser la multiplicación por esquejes. Es un método accesible que no requiere equipamiento complicado y los resultados suelen llegar en cuestión de unas semanas. Lo importante es elegir una planta sana y preparar correctamente el brote para que tenga las mejores condiciones de enraizamiento.

La forma más sencilla: multiplicar la lavanda por esquejes

El esquejado es un método rápido: se toma de la planta madre un brote lateral joven y se deja enraizar en un sustrato ligero y con buen drenaje. Funcionan mejor los brotes de una lavanda en buen estado y, idealmente, que todavía no esté en flor, porque entonces la planta dirige más energía a la formación de raíces.

Qué preparar con antelación

Necesitará una lavanda sana que no esté floreciendo, un cuchillo afilado, una maceta de aproximadamente 10 cm de diámetro y un sustrato de calidad con buen drenaje. También es muy útil un enraizante, que puede acelerar la emisión de raíces y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de problemas como la podredumbre o los hongos. Además, le vendrá bien una bolsa de plástico corriente, que ayudará a mantener un microclima más húmedo.

Elección y corte del brote adecuado

Elija un brote lateral de una planta sana. Es importante cortarlo con una parte del punto donde estaba unido al tallo principal. Precisamente esa zona inferior es clave para un buen enraizamiento, porque contiene tejidos de los que las raíces brotan con mayor facilidad.

En la parte inferior del brote, repase con cuidado con un cuchillo afilado pequeñas irregularidades o salientes. A continuación, retire los pares de hojas inferiores, de modo que en la base quede un trocito de tallo desnudo. Esa parte irá al sustrato y las cicatrices de las hojas retiradas servirán más adelante como puntos donde pueden formarse raíces con mayor facilidad.

Tratamiento y plantación en el sustrato

Aplique enraizante en el tallo expuesto. Ayudará a acelerar todo el proceso y, además, suele ser útil como prevención frente a problemas que pueden aparecer en un ambiente más húmedo. Inserte los esquejes en el sustrato más bien hacia el borde de la maceta, para que tengan más espacio a su alrededor. Funciona bien una mezcla ligera, por ejemplo sustrato universal mezclado con arena para mejorar el drenaje.

Tras plantar, riegue a fondo. Después cubra la maceta con una bolsa de plástico, creando un ambiente húmedo que protege los esquejes del secado rápido. Este cubrimiento sencillo a menudo decide el éxito, sobre todo si en casa el aire es más seco.

Dónde colocar la maceta y cómo continuar

Coloque la maceta en un lugar cálido, pero más bien sombreado, donde no les dé el sol directo. El enraizamiento suele tardar aproximadamente de 4 a 6 semanas. En cuanto el proceso arranque, conviene empezar a ventilar poco a poco para que no aparezca moho en el interior. Un truco práctico es recortar una esquina pequeña de la bolsa: mejora la circulación del aire, pero el ambiente sigue siendo relativamente húmedo.

Pasadas unas semanas más, puede retirar la bolsa por completo. Mantenga las plantitas en la maceta hasta que tengan raíces suficientemente fuertes. Solo entonces trasplántelas, ya sea a macetas individuales o directamente al parterre, según dónde quiera cultivar la lavanda.

Variante alternativa: enraizar la lavanda en agua

A algunas personas les funciona también un método aún más sencillo con agua. El brote se separa igual que en el caso del esqueje en sustrato, se vuelven a retirar los pares de hojas inferiores y el tallo preparado se coloca en un vaso con agua. Conviene poner el vaso en un lugar luminoso, por ejemplo en una ventana.

Las raicillas pueden aparecer aproximadamente a los 8–10 días. En cuanto sean visibles y la plantita se vea estable, basta con trasplantarla a una maceta con un sustrato aireado. También en este método es importante vigilar la limpieza del recipiente y no dejar hojas dentro del agua para reducir el riesgo de pudrición.

Qué controlar para tener éxito

En ambos métodos, lo que más decide es contar con material de partida sano, un corte limpio y la humedad adecuada. Los esquejes no deben permanecer mucho tiempo en tierra encharcada, pero tampoco deberían secarse. Si elige un sustrato con buen drenaje, da tiempo a los esquejes y ventila de forma gradual, conseguirá nuevas lavandas sin gastos innecesarios y podrá ampliar fácilmente su planta favorita por todo el jardín.

Fuente: Gardener’s World,  The Spruce, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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