Cómo preparar el jardín antes de las vacaciones para no llevarte una decepción
Unos días antes de salir de vacaciones suele haber mucho ajetreo en casa y en el jardín. Quien tiene bancales, césped, macetas o frutales se plantea además cómo va a salir adelante todo sin cuidados regulares. Unos buenos vecinos o la familia suelen echar una mano, pero conviene no cargarles con decenas de tareas. Lo mejor es hacer el máximo por adelantado, para que una posible revisión y algún riego ocasional sean sencillos y rápidos. Los siguientes pasos ayudarán a mantener el jardín en forma y a ahorrarte el estrés de volver y encontrarte la tierra seca y las plantas mustias.
Un riego a fondo justo antes de salir
El día antes del viaje, da al césped y a los bancales un riego generoso. No basta con una pasada rápida que solo humedece la superficie y se evapora enseguida. El objetivo es que el agua llegue más profundo, hasta las raíces, para que el suelo acumule una reserva para varios días. En plantaciones más sensibles, es mejor regar más despacio y durante más tiempo que hacerlo rápido y a menudo.
Lleva las macetas a semisombra y agrúpalas en un solo lugar
Las plantas en maceta son las que más dependen del riego regular en verano, porque tienen poco sustrato, que al sol se recalienta y se seca con rapidez. Si es posible, traslada macetas y jardineras a semisombra o sombra y, lo ideal, júntalas. Reducirás su consumo de agua y le facilitarás el trabajo a quien te ayude, porque no tendrá que recorrer todo el jardín.
No cortes el césped demasiado bajo
La idea tentadora de dejar el césped muy apurado antes de las vacaciones suele salir mal. Un césped demasiado bajo se quema rápido con el calor y el suelo de debajo se seca con facilidad. Antes de irte, guíate por la previsión. Si se espera bajada de temperaturas y chubascos, siega de forma habitual. Si, por el contrario, se anuncian días de mucho calor, deja la hierba algo más alta. Las hojas más largas se dan sombra entre sí, retienen mejor la humedad y el césped suele estar más resistente.
Acolchado como manta contra el calor y la desecación
Alrededor de las vivaces y los arbustos ornamentales ayuda una capa de acolchado, por ejemplo, de corteza triturada. Funciona como una manta protectora que limita el sobrecalentamiento del suelo y ralentiza la evaporación del agua. Además, frena el crecimiento de malas hierbas, así que al volver no te encontrarás con los parterres invadidos. Acolchar es un gesto sencillo que en época de vacaciones tiene un efecto sorprendentemente grande.
Asegurar el jardín frente a las tormentas de verano
Las tormentas estivales, el viento fuerte y los cambios bruscos de tiempo pueden causar daños en cuestión de minutos. No es posible prepararse al cien por cien, pero algunas medidas marcan la diferencia. Ata a un tutor firme las plantas que se doblan con el viento. En los frutales con ramas cargadas por la cosecha que está madurando, coloca puntales para evitar que se partan o que el árbol se vuelque. Recoge los objetos sueltos en un lugar resguardado, guarda los muebles y las herramientas bajo techo, cubre la piscina y, si tienes equipamiento grande en el jardín, mejor asegúralo para que no se mueva con un vendaval.

Cortar las flores marchitas y cosechar lo maduro
La época de vacaciones suele coincidir con el periodo de floración más intenso y las primeras cosechas importantes. En plantas de balcón y anuales, elimina las flores pasadas y también las hojas secas o enfermas. Así la planta no malgastará energía en formar semillas y, al volver, puede recompensarte con una nueva tanda de flores. En los bancales, recoge todo lo que esté maduro. Guarda la cosecha en un lugar fresco o repártela entre familia o vecinos, lo que además aumenta las probabilidades de que alguien se pase por el jardín durante tu ausencia. También evitarás la podredumbre de los frutos y que atraigan plagas.
Automatización, revisión de la técnica e indicaciones breves para quien ayude
Si tienes riego automático, antes de salir revisa los aspersores o goteros, los filtros y el funcionamiento de todo el sistema. Compensa cambiar las pilas del programador para que no falle justo mientras no estás. También puede ser útil programar la iluminación exterior para que se encienda de forma irregular, dando la impresión de que la casa está habitada. Y si alguien va a regar por ti, déjale instrucciones lo más claras y lo más cortas posible, solo de lo realmente imprescindible. La ayuda será más fácil, más constante y sin malentendidos innecesarios.
Fuente: Urob si sám, Gardener’s World, GrowVeg, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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