Cómo plantar en números impares y pares para un jardín bonito
Cuando a uno le apasiona la jardinería, es fácil caer en la tentación de comprar una planta de cada especie que le gusta. Las plantas, dentro y fuera de casa, están para dar alegría, pero sin una intención clara el macizo puede empezar a verse fragmentado y el mantenimiento se complica innecesariamente. Es mucho mejor tener un plan sencillo, ya venga de un proyecto de un paisajista o de tu propia observación e inspiración. Te ayudará a elegir menos especies, pero a utilizarlas de forma que la plantación se vea uniforme, natural y, a la vez, fácil de cuidar.
Números impares y por qué casi siempre funcionan mejor
En diseño de jardines se aplica a menudo la regla de tres. Una cantidad impar de elementos suele resultar más atractiva, porque el ojo no tiende a dividir la composición en dos mitades iguales. Un grupo de tres o cinco plantas puede crear ritmo y, al mismo tiempo, hacer que la mirada recorra el macizo de forma natural. Imagina un macizo amplio donde la misma planta se repite en tres puntos formando, a grandes rasgos, un triángulo. Una puede ir más cerca del borde, otra en el centro y la tercera más al fondo, o bien repartidas de izquierda a derecha.
También lograrás un efecto interesante si colocas una de esas plantas en un contenedor, de modo que gane otra altura, pero siga perteneciendo a la misma composición. Para un aspecto natural no hace falta medirlo todo al milímetro. Lo importante es mantener distancias que permitan reconocer la repetición y que el conjunto no parezca una mezcla al azar.
Repetir en tríos aporta orden sin aburrir
Justamente una repetición bien dosificada es lo que hace que un jardín tenga fuerza visual. Cuando el mismo motivo aparece tres veces, se percibe cohesión sin caer en la monotonía. Además, el trío es una ayuda muy práctica para principiantes, porque enseguida te indica cuántas unidades comprar y dónde colocarlas aproximadamente.
Los grupos impares no tienen por qué ser la misma planta
No tienes que crear el efecto del número impar solo repitiendo una especie. Funciona igual de bien jugando con el color de la flor, aunque las plantas difieran un poco en altura o en la textura del follaje. Si no se trata de una plantación tipo pradera, demasiados colores en poco espacio pueden empezar a verse recargados y desordenados. En cambio, un efecto potente se consigue con una composición monocromática: combinar distintas especies en un mismo color. Tres o cinco plantas de flor rosa juntas pueden crear un punto focal muy marcado, que puedes completar con un contenedor o con algún elemento decorativo más protagonista.
Un elemento unificador también puede ser la altura. Si repartes por el macizo tres plantas más altas de una altura similar, conectarán el espacio y le darán legibilidad. Toma el número tres como un aliado fiable, pero según el tamaño de la zona puedes trabajar de forma similar con cinco o siete unidades. Cuando pasas a cantidades mayores, entras en lo que se conoce como plantación en masa o de cobertura, ideal para superficies grandes y especialmente eficaz con especies tapizantes bajas.
Consejo de diseño: cinco macetas iguales colocadas en línea pueden verse muy elegantes, incluso si en todas repites la misma planta.
Cuándo tienen sentido los números pares
Plantar en números pares no es un error, simplemente crea una sensación distinta. A menudo encaja en un estilo más formal o en un jardín romántico de aire rústico, donde la simetría es bienvenida. Un par de plantas funciona de maravilla en las entradas de casa, a lo largo de unas escaleras o junto a caminos, cuando una maceta o un arbusto se coloca a cada lado y enmarca el espacio. Para este uso van muy bien las especies perennes de hoja, que se ven bien todo el año y ayudan a mantener un aspecto cuidado incluso fuera de temporada.
Los números pares también se emplean con frecuencia en árboles si quieres crear sombra y, a la vez, aportar altura al jardín, o en especies comestibles que necesitan otra planta para la polinización y la formación de frutos. Un par también puede servir en puntos concretos donde quieras destacar algo, acompañar otra plantación o, por el contrario, disimular parcialmente un elemento técnico o una zona menos atractiva del jardín.

En qué fijarse con los grupos pares
El problema aparece cuando repites muchas parejas por todo el jardín, especialmente si las plantas en línea recta y con la misma separación. En lugar de una simetría elegante, puede surgir un efecto de "lunares" que resulta más molesto que intencionado. Si trabajas con números pares, intenta dar vida a la composición variando distancias, combinándolos con otros grupos o reservando claramente la simetría para el lugar donde realmente tiene sentido.
Cuándo basta una sola planta como ejemplar protagonista
A veces, la mejor opción es una única pieza con presencia. Algunos arbustos y plantas leñosas ornamentales tienen tanto carácter que funcionan como ejemplar protagonista, es decir, como elemento principal que atrae la atención por sí solo. Del mismo modo, un árbol suele lucir mejor cuando tiene espacio alrededor y no queda "ahogado" entre otras especies igualmente potentes.
Un ejemplar destacado es ideal cuando quieres añadir al jardín una planta que te encanta de verdad y que se ve bien incluso fuera de la época de floración, preferiblemente durante la mayor parte del año. También funciona muy bien delante de una piedra o un bloque rocoso, donde las flores o el follaje resaltan todavía más. Un arbusto aislado puede además ocultar de forma práctica una unidad de aire acondicionado, el equipo de la piscina u otra instalación que no quieres tener a la vista. Las plantas individuales también pueden usarse como acentos de color o de textura, pero es importante no añadir demasiados ejemplares diferentes para no volver a fragmentar el jardín en partes inconexas.
Las mismas reglas valen para macetas y contenedores
Los principios de números impares y pares funcionan de maravilla no solo en los macizos, sino también al componer grupos de contenedores en la terraza, en la entrada o en interior. Un grupo de tres macetas suele verse natural y acogedor; una pareja, en cambio, crea un marco limpio y formal. Lo más importante, eso sí, es no estresarse contando. Primero aclara qué estilo buscas y después elige plantas que puedas cuidar bien y que te den satisfacción a largo plazo.
Fuente: Plant Addicts, RHS, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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