El truco de la abuela para los tomates para alargar la cosecha hasta otoño
A mediados de verano es frecuente que los tomates, tanto en el huerto como en el invernadero, empiecen a mostrar señales de cansancio. Hay menos flores, el cuajado se ralentiza y la vitalidad general de las matas disminuye. Si quieres seguir cosechando en otoño y obtener frutos llenos de sabor y jugosidad, puedes ayudar a las plantas con un método sencillo y probado durante años. Una de las opciones es aportar boro de forma dirigida mediante ácido bórico.
Por qué el boro es tan importante para el tomate
El boro es un micronutriente que la planta necesita en cantidades pequeñas, pero del que no puede prescindir. En el tomate influye de forma decisiva en la calidad de la floración, la correcta polinización y la formación de frutos. Cuando falta, las flores pueden caerse, el cuajado empeora, a veces los frutos salen irregulares y la producción baja. Por eso, durante la temporada compensa dar a los tomates dos dosis ligeras en forma de pulverización.
Dos aplicaciones de ácido bórico durante la temporada
Pulverización en plena floración
El primer tratamiento es adecuado cuando la planta está en plena floración. Prepara la mezcla disolviendo 2 gramos de ácido bórico en 5 litros de agua templada, a unos 60–70 °C. Cuando se enfríe, utiliza un pulverizador de niebla fina y dirige la aplicación sobre todo a las flores. Lo ideal es hacerlo a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando las plantas no están recalentadas. Procura no mojar innecesariamente el follaje.
Pulverización cuando se forman los frutos verdes
La segunda dosis llega cuando ya se ven los primeros frutitos verdes en las matas. La concentración y el procedimiento se mantienen, es decir, 2 gramos por 5 litros. Vuelve a tratar las flores y, esta vez, también los frutos aún sin madurar. El objetivo es ayudar a que la planta siga cuajando mejor y que los tomates maduren de manera más uniforme.
Nutrición a las raíces con un abono casero
El ácido bórico también puede usarse como parte de un riego fertilizante si lo combinas con una mezcla casera de suero y ceniza de madera. Esta solución aporta a los tomates varios nutrientes a la vez, especialmente elementos relacionados con el crecimiento y la fructificación. El suero contribuye a la nutrición y al entorno de la zona radicular, la ceniza suele ser una fuente de minerales y, en conjunto, puede ayudar a mantener las plantas en buena forma.
Preparación paso a paso
Vierte 1 litro de suero en un recipiente y añade 1 litro de ceniza de madera. Deja reposar la mezcla unas 12 horas y luego completa con agua hasta un volumen total de 10 litros. Al final, añade 2 gramos de ácido bórico, que conviene disolver antes en una pequeña cantidad de agua caliente. Antes de aplicar este abono, riega bien los tomates con agua limpia. Después, aporta a cada planta aproximadamente medio litro de la mezcla y repite una vez por semana, como muy tarde hasta el inicio de la maduración.

Disponibilidad y precaución en el uso
Conviene tener en cuenta que el ácido bórico no siempre es fácil de conseguir. En algunos casos su venta puede estar limitada, por lo que ayuda pedirlo a conocidos o recurrir a existencias antiguas. Al mismo tiempo, con los micronutrientes es clave no pasarse con las dosis, porque un exceso puede perjudicar a las plantas.
Consejo para el calor: pulverización protectora con pasta de dientes
Cuando los tomates sufren por el sol intenso y las altas temperaturas, también se puede probar una ayuda casera sencilla. Disuelve dos cucharadas soperas de pasta de dientes en un cubo de agua y pulveriza suavemente las plantas. En la superficie se forma una ligera capa protectora que puede reducir el estrés por calor y ayudar a conservar la humedad necesaria.
Cómo alargar la cosecha lo máximo posible
Si quieres que los tomates produzcan el mayor tiempo posible y que la cosecha sea sabrosa, merece la pena combinar una nutrición razonable, pulverizaciones suaves y protección frente al tiempo extremo. El ácido bórico, en dosis pequeñas y dirigidas, puede favorecer la floración y el cuajado, y el riego fertilizante casero ayuda a mantener las plantas en forma hasta el final de la temporada.
Fuente: Levity Crop Science, The Spruce, texto del autor, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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