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Los jardineros cometen un error fatal con los pimientos desde el principio

June 14, 2026 · 5 min de lectura · Jarmila M.
Los jardineros cometen un error fatal con los pimientos desde el principio
Pimientos / Foto: Depositphotos
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Los pimientos están entre las hortalizas más populares tanto en el huerto como en invernadero. Los tipos dulces van perfectos en ensaladas, para picar y para cocinar; las variedades picantes, en cambio, realzan de forma notable el sabor de los platos. Además de su gusto, los pimientos aportan un gran valor ornamental, porque los frutos maduran en colores muy variados. Aunque es un cultivo relativamente fácil, su cultivo puede complicarse por enfermedades, plagas o condiciones inadecuadas. La clave es reconocer los síntomas a tiempo y reaccionar con el manejo correcto.

Bases del cultivo y condiciones adecuadas

Los pimientos son plantas amantes del calor. Crecen mejor y cuajan flores con temperaturas de aproximadamente 21 a 30 °C. También es importante que las temperaturas nocturnas no bajen de forma prolongada de 16 °C, porque el frío frena mucho el crecimiento. Por eso, en zonas más frescas se suelen criar primero en casa o en invernadero y se trasplantan al exterior solo cuando haya pasado el riesgo de heladas. Antes de plantarlas conviene aclimatar las plántulas de forma gradual para que toleren mejor el cambio a las condiciones de fuera.

Rotación del lugar de cultivo y plantas emparentadas

Los pimientos pertenecen a la familia de las solanáceas, igual que los tomates o las berenjenas. Precisamente por eso, es sensato no plantarlos donde la temporada anterior se hayan cultivado otras solanáceas. La rotación de cultivos reduce la presión de patógenos del suelo y limita problemas repetidos que se mantienen con facilidad en la tierra.

Problemas causados por el entorno y los cuidados

Una fuente frecuente de problemas no es una infección, sino unas condiciones inadecuadas. Los pimientos necesitan un suelo suelto, fértil y, sobre todo, con muy buen drenaje. Si la tierra retiene agua, las raíces pueden sufrir falta de oxígeno y acabar pudriéndose. Igual de peligroso es una helada repentina, capaz de dañar las plantas o destruirlas por completo. Si amenaza una noche fría, ayuda cubrir con manta térmica (tela no tejida) u otra protección contra heladas.

El riego correcto como prevención de pudriciones y estrés

Lo ideal es regar a fondo, pero no demasiado a menudo. El riego profundo favorece un sistema radicular más fuerte. A la vez, la superficie del suelo debería secarse ligeramente entre riegos para reducir el riesgo de enfermedades fúngicas. También es importante que el encharcamiento combinado con calor crea un ambiente en el que las enfermedades se propagan con máxima rapidez.

Cultivo de pimientos
Cultivo de pimientos / Foto: Depositphotos

Carencias de nutrientes y síntomas típicos

Otros problemas pueden surgir por una nutrición insuficiente. Distintas carencias se manifiestan con crecimiento lento, amarilleo de hojas, bordes que se vuelven marrones, deformaciones de los frutos o caída de flores y del cuajado. Es muy práctico hacer un análisis de suelo, porque indica qué falta realmente. El nitrógeno impulsa el crecimiento de la masa foliar, el fósforo es importante para las raíces y el potasio influye mucho en la floración y la formación de frutos. También desempeña un papel clave el calcio, cuya falta suele estar detrás del conocido trastorno llamado podredumbre apical del fruto.

Las plagas más frecuentes del pimiento y cómo reconocerlas

Los pimientos atraen a numerosas plagas que dañan hojas, tallos y frutos. En plantaciones pequeñas suele bastar con una revisión regular y la retirada manual. En muchos casos también funciona un pulverizado con solución jabonosa o el uso de preparados naturales adecuados. La higiene del bancal es esencial, porque los restos vegetales y el follaje seco son un refugio ideal para que las plagas se multipliquen.

Insectos y otras plagas que aparecen con mayor frecuencia en los pimientos

Entre las más dañinas están las orugas, capaces de arrasar plántulas jóvenes a ras de suelo y la planta acaba cayéndose. También son frecuentes los pulgones, que se concentran sobre todo en el envés de las hojas. Además de succionar savia, dejan melaza pegajosa, atraen a otros insectos y pueden transmitir virus peligrosos. También pueden causar daños importantes los minadores, cuyas galerías se ven como trazos claros en las hojas.

Difíciles de detectar son los trips. Son diminutos, a menudo pasan desapercibidos, pero cuando se multiplican pueden debilitar mucho el cultivo. Ponen los huevos dentro de los tejidos y, tras la eclosión, todas las fases de desarrollo se alimentan en la planta. En algunas zonas también es un problema una plaga especializada que ataca directamente al fruto: las hembras ponen los huevos dentro y después se produce la caída de flores, capullos o frutos pequeños.

Otras orugas suelen centrarse en frutos jóvenes y tiernos y, a veces, también dañan las hojas. Pequeños escarabajos pueden hacer los típicos agujeritos en las hojas, sobre todo en plantas jóvenes. Algunas plagas llegan directamente al interior del fruto y lo devoran desde dentro, algo que solo se aprecia más tarde en la cosecha. Las orugas grandes, que se distinguen por su tamaño, por lo general se pueden recoger a mano sin problema. Un problema serio son también las moscas blancas, que además de debilitar las plantas pueden transmitir virosis y provocan amarilleo, rizado y caída de hojas.

Enfermedades del pimiento y prevención ya desde la elección de la semilla

Con las enfermedades, lo mejor es pensar en ellas antes incluso de la siembra. En los sobres de semillas a veces aparecen códigos de resistencia que indican frente a qué se ha seleccionado la variedad. Elegir tipos más resistentes reduce el riesgo de que la infección se extienda por toda la plantación. En pimiento, además, es importante usar semilla sana y de procedencia fiable, porque algunos problemas bacterianos y virales pueden venir ya con las plántulas del vivero o con la propia semilla.

Enfermedades fúngicas y sus síntomas típicos

Muchos problemas en hojas y frutos los causan hongos que se benefician del exceso de humedad y del tiempo cálido. Por ejemplo, la antracnosis se manifiesta con manchas de distintos tonos que aparecen tras salpicaduras de suelo sobre hojas o frutos. Otra enfermedad frecuente crea manchas ovaladas con un centro característico y un borde coloreado, y puede afectar a varias partes de la planta, incluidos los frutos. La podredumbre blanda se reconoce por un recubrimiento blanquecino a grisáceo que recuerda al moho. También existen pudriciones y marchiteces graves que acaban afectando a toda la mata y pueden llevar a la muerte de la planta. En general, a los hongos les favorece el calor y un ambiente húmedo durante mucho tiempo.

Infecciones bacterianas y víricas

La mancha bacteriana puede manifestarse con lesiones irregulares en los frutos y manchas en las hojas, que amarillean, se vuelven marrones y, finalmente, caen. Las bacterias se propagan con facilidad por el agua, así que el riego por aspersión sobre el follaje empeora el problema. En las enfermedades víricas la situación es más complicada, porque una vez que el virus se instala en la planta, por lo general ya no existe un tratamiento directo. Es frecuente el aspecto en mosaico de las hojas, el enanismo de la planta y una baja producción. La propagación suele estar relacionada con insectos, especialmente pulgones y trips.

Pimiento con moho / Depositphotos
Pimiento con moho / Depositphotos

Nutrición desequilibrada y trastornos fisiológicos del fruto

No toda mancha significa infección. La podredumbre apical del fruto suele estar asociada a falta de calcio y a un riego irregular, cuando la planta no puede transportar el calcio al fruto de forma adecuada. Otro problema puede aparecer durante la maduración con tiempo cálido y húmedo, cuando los frutos se pudren con más facilidad. Ayuda cosechar a tiempo y guardar la cosecha en un lugar fresco, fuera de la luz directa. También es frecuente la quemadura de sol en los frutos: cuando los pimientos quedan demasiado expuestos al sol directo, palidecen y la superficie puede parecer seca, con un aspecto acartonado.

Cómo ayudar a los pimientos y reducir las pérdidas

Lo más importante es un diagnóstico correcto. En enfermedades fúngicas pueden ayudar fungicidas adecuados, pero a menudo basta con ajustar el riego. Evitar mojar el follaje y regar de manera que las plantas se sequen rápido reduce mucho la presión de enfermedades. En problemas víricos es clave controlar a los vectores, sobre todo pulgones y trips, porque el virus en sí normalmente ya no se puede curar.

La prevención es fundamental. Compensa comprar semillas y planteles certificados, y mantener limpias las herramientas, las manos y el calzado si te mueves entre bancales. Contra plagas se pueden usar medios biológicos, por ejemplo, productos a base de bacillus thuringiensis, aceites y jabones hortícolas o el fomento de depredadores naturales como las mariquitas. También ayudan la rotación de cultivos, el cultivo de variedades resistentes, la retirada regular de restos vegetales y, sobre todo, un suelo que no permanezca encharcado durante mucho tiempo.

Fuente: Gardening Know How, Rhs , Pestrazahrada.cz

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