Cuándo regar el jardín durante una ola de calor para que las plantas soporten temperaturas extremas
Cuando los mapas meteorológicos se tiñen de rojo oscuro, no solo sufren las personas: también lo hacen los parterres, el césped, los arbustos y las plantas en maceta. En periodos de calor sofocante, por eso, cada vez se plantea más una cuestión práctica: cuándo conviene regar para que el agua no se pierda antes de llegar a las raíces. Aunque las recomendaciones habituales suelen mencionar la mañana o la tarde, con temperaturas extremas merece la pena mirar el asunto sobre todo desde la eficacia y la disponibilidad real de agua para la planta.
Lo más adecuado es a primera hora, antes de que el suelo se recaliente
El experto en jardinería Ishmael Kamran advierte de que, durante las olas de calor, es clave aportar humedad cuando el suelo todavía está empezando a calentarse. Según él, lo más sensato es regar muy temprano y no escatimar en cantidad. Un riego superficial en forma de “aspersión ligera” en pleno calor sirve de poco, porque el agua de la capa superior se evapora muy rápido y solo una mínima parte llega a las raíces.
El objetivo del riego matutino es hacer que el agua penetre más profundamente en el terreno, donde dura más y la planta puede aprovecharla durante la parte más calurosa del día. En la misma línea se expresan instituciones de jardinería de referencia, que subrayan que regar temprano ayuda a las plantas a prepararse para el pico térmico y, al mismo tiempo, reduce las pérdidas por evaporación.
Según la experiencia, la franja ideal suele estar entre las cinco y las nueve
A menudo se considera un compromiso razonable regar a primeras horas de la mañana, aproximadamente entre las cinco y las nueve. Las plantas reciben agua antes de que apriete el calor y las hojas tienen tiempo de secarse a lo largo del día. Esto es importante sobre todo en masas vegetales densas, donde las hojas húmedas durante mucho tiempo facilitan el desarrollo de enfermedades fúngicas.
El mito del riego al mediodía y qué hacer si las plantas se marchitan
Kamran también recuerda que, con calor extremo, no conviene aferrarse a las reglas a cualquier precio. Se repite a menudo que regar durante el día perjudica a las plantas, pero en la práctica puede ser peor esperar. Cuando se aprecia marchitez, pérdida de turgencia o puntas decaídas, la planta ya está señalando una falta de agua aguda.
Si la planta sufre de forma visible, es mejor regar de inmediato que esperar a la hora perfecta. Con calor, el mayor enemigo es la falta de agua.
En esa situación tiene sentido reponer humedad incluso en plena mitad del día, pero conviene regar de forma dirigida a los pies y procurar que el agua no se escurra por la superficie. En plantas sensibles también ayuda proporcionar sombra o un sombreo temporal, pero lo esencial es que el agua llegue de verdad a la zona radicular.

Cómo reducir la evaporación y mantener el suelo más fresco
Además de la hora de riego, la protección del suelo también tiene un papel fundamental. Uno de los métodos más sencillos es usar acolchado, por ejemplo, con astilla de madera o con compost bien maduro. La capa superficial actúa como aislamiento, ralentiza la evaporación y ayuda a mantener una temperatura más estable en la zona de las raíces. Gracias a ello, las plantas soportan mejor los altibajos y el agua permanece disponible en el suelo durante más tiempo.
El acolchado es especialmente útil en parterres expuestos al sol todo el día y también en plantaciones recientes que todavía no tienen un sistema radicular profundo. Si se aplica correctamente, además mejora la estructura del suelo y con el tiempo favorece su capacidad para retener humedad.
Con temperaturas extremas, mejor no podar ni eliminar flores
En días calurosos se recomienda limitar las intervenciones que cargan a la planta innecesariamente. Kamran advierte contra la poda, el recorte de formación e incluso la eliminación de flores marchitas cuando las temperaturas suben de forma sostenida a valores extremos. Cada una de esas acciones supone estrés y la planta necesita después condiciones ideales para regenerarse, sobre todo agua suficiente.
Si las temperaturas se mantienen durante mucho tiempo por encima de unos 35 °C, es más sensato centrarse en un aporte estable de humedad y en proteger el suelo que en el mantenimiento estético. En la práctica, los expertos coinciden en que en esos días el mayor riesgo no es elegir mal la hora de riego, sino simplemente que las plantas no reciban agua a tiempo. Cuando aparece la marchitez, posponerlo puede implicar daños permanentes; por eso es mejor actuar de inmediato y regar de forma que el agua llegue lo más profundo posible a la zona de las raíces.
Fuente: Gardening Know How, To je nápad, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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