Cuándo es el momento adecuado para podar el seto para que esté denso y se vea cuidado todo el año
El seto, tras la plantación, necesita cuidados para que se densifique bien, mantenga la forma y no se desborde hacia zonas donde estorba. En las plantaciones jóvenes se utiliza la llamada poda de formación, que ayuda a crear una estructura de ramas sólida y densa. En los setos ya establecidos, en cambio, toca la poda de mantenimiento o recorte regular, gracias a la cual el seto se ve limpio y se mantiene en unas dimensiones razonables.
Un seto denso también aporta ventajas prácticas. Puede amortiguar en parte el ruido y atrapar polvo, mejora la privacidad y oculta vistas poco atractivas. Por otro lado, conviene tener en cuenta que los setos formales, muy geométricos, requieren más tiempo y precisión, mientras que los setos informales, más libres, suelen ser más tolerantes con el mantenimiento.
Elección de herramientas y preparación antes de recortar
Para tramos pequeños suelen bastar unas tijeras manuales de setos; en setos largos y altos resulta más cómodo un cortasetos. En el mercado hay modelos eléctricos con cable, a batería y de gasolina. Al elegir, conviene fijarse sobre todo en el peso de la máquina, porque trabajar mucho rato con un cortasetos pesado cansa. También cuentan la longitud de la espada y el alcance, o una empuñadura telescópica, el diseño de las cuchillas y la potencia en combinación con la separación entre dientes, que determina qué grosor de brotes puede cortar la herramienta.
Los cortasetos a batería han mejorado mucho en los últimos años. Ofrecen un funcionamiento relativamente silencioso, una autonomía decente y, además, te olvidas del cable o del combustible. Sea cual sea la herramienta, compensa revisar antes de empezar el filo, la lubricación y el estado general, porque las cuchillas desafiladas desgarran las hojas y debilitan innecesariamente a las plantas.
En leñosas de hoja grande, por ejemplo el laurel cerezo, el recorte con máquina puede dejar bordes antiestéticos que se amarronan y marcas en la superficie de las hojas. Si tienes tiempo y te importa el acabado, a menudo es mejor acortar los brotes uno a uno con tijeras manuales o con tijeras de dos manos, para que el corte vaya sobre madera y no atraviese la lámina de la hoja.

Seguridad al usar el cortasetos
Con herramientas motorizadas o eléctricas la seguridad es fundamental. Van bien unas gafas de protección y guantes resistentes, y mejor aún ropa fuerte de manga larga. Antes de empezar, retira del terreno los obstáculos con los que podrías tropezar. Si hay que recortar en altura, procura no trabajar mucho tiempo con la herramienta por encima de los hombros y utiliza un taburete estable, una plataforma de trabajo o una escalera de trípode, que se nivela bien incluso en superficies irregulares.
Con cortasetos eléctricos conviene usar un interruptor diferencial y evitar trabajar con humedad. Es práctico llevar el cable por encima del hombro para minimizar el riesgo de cortarlo sin querer. Si no estás seguro de que el trabajo en altura sea seguro, es sensato valorar una empresa especializada, porque en setos altos el riesgo de accidente puede ser considerable.
El seto formal y el informal requieren un enfoque distinto
Setos formales y recorte para ganar densidad
Los setos formales marcan líneas nítidas y límites precisos. Para que estén densos también desde la base, es importante recortarlos con una ligera forma cónica, de modo que la base sea más ancha que la parte superior. Así la luz llega a las zonas bajas y el seto no queda ralo por abajo. Este principio es clave, sobre todo en setos mantenidos durante años, que de otro modo pueden ir despoblándose desde la base.
También es práctico no excederse con el ancho. Incluso las especies de crecimiento vigoroso pueden mantenerse bastante estrechas si se recortan con regularidad. En algunas formas se hace un pequeño chaflán en el borde superior de las caras laterales para que la parte de arriba enlace mejor con el remate plano y el seto se vea limpio.
Setos informales y un aspecto más natural
El seto informal funciona más como un borde suave del jardín, una pantalla o un fondo para las plantaciones. Normalmente basta con acortar los brotes que sobresalen hasta el tamaño deseado y retirar las ramas que se salen de la silueta. Las tijeras manuales o las tijeras de dos manos dan aquí un resultado más natural y, a la vez, reducen el riesgo de dañar hojas grandes en especies perennes.
Si el objetivo son las flores o los frutos, el momento de la poda es decisivo. Muchos arbustos florecen sobre brotes del año anterior y una fecha mal elegida puede reducir la floración o eliminarla por completo. Por eso es mejor podar solo una vez al año, en el periodo que favorezca la floración de la especie concreta.
Poda de formación del seto joven tras la plantación
Los primeros años tras la plantación deciden si el seto será denso y se rellenará de forma uniforme. La poda de formación favorece la ramificación y ayuda a crear una red de brotes que ocupe el espacio que quieres ver cerrado. El momento varía según se trate de especies de hoja caduca o perennes.
En setos de hoja caduca, normalmente se acortan en el invierno posterior a la plantación y de nuevo en el invierno siguiente los brotes principales verticales aproximadamente en un tercio. El corte se hace justo por encima de una yema para estimular la brotación lateral. Los brotes laterales que sobresalen demasiado en anchura también pueden recortarse alrededor de un tercio, lo que ayuda a que el seto mantenga una forma compacta ya desde joven.
En setos perennes, en cambio, a menudo se deja sin cortar el ápice principal para que la planta alcance altura más rápido. Durante los dos primeros años se recortan sobre todo los brotes laterales desordenados y sobresalientes, fomentando así la densificación. En coníferas se hace típicamente en verano; en otras perennes, más bien en primavera.
Cuándo recortar el seto según la especie y el estilo
En cuanto el seto alcanza una altura y un ancho con los que estás satisfecho, se pasa al mantenimiento regular. Este consiste sobre todo en eliminar la mayor parte de los crecimientos jóvenes, por lo general los de menos de un año. En setos informales suele bastar un recorte anual, mientras que los setos formales se mantienen con uno a tres recortes por temporada, según la velocidad de crecimiento.
Entre los setos formales perennes que se recortan con frecuencia están, por ejemplo, el boj, el aligustre, el acebo o el laurel cerezo, donde el calendario suele concentrarse en la época vegetativa y, en algunas especies, también a finales de verano. En coníferas se suele elegir una fecha de primavera y otra de verano; en el tejo se recorta a menudo en verano y de nuevo en otoño, mientras que las tuyas suelen arreglarse en primavera y otra vez a comienzos de otoño.
En setos formales de hoja caduca, como el haya o el carpe, a menudo se recorta una vez, normalmente de mediados a finales de verano, para que mantengan líneas definidas. En cambio, los setos floridos y más libres se rigen sobre todo por la época de floración y la formación de frutos. Algunas especies conviene podarlas justo después de la floración, otras tras la maduración de los frutos, y en determinados arbustos se eliminan en primavera las ramas viejas o débiles para que el arbusto tenga fuerza para nuevos brotes.

Cómo actuar con un seto ya cerrado y adulto
El principio de la poda es similar en setos de hoja caduca y perennes. Son importantes la uniformidad, los cortes limpios y revisar el perfil desde distintos ángulos para que no se formen ondas ni huecos. En setos formales merece la pena vigilar el estrechamiento hacia arriba mencionado, porque la luz es lo que decide si el seto estará denso también en la base. En setos informales, en cambio, la prioridad es el aspecto natural y retirar solo lo que realmente estorba o rompe la composición.
Problemas más frecuentes y cómo prevenirlos
Aves nidificando y trabajo con respeto
Antes de recortar, comprueba siempre si hay aves nidificando en el seto. Destruir o dañar un nido activo está penado por la legislación en muchos países y, además, es una agresión innecesaria a la naturaleza. La temporada de cría suele ir aproximadamente de marzo a agosto, pero en la práctica puede alargarse, así que es mejor guiarse por el estado real del seto que por el calendario.
Setos demasiado crecidos y reducción drástica
Incluso un seto recortado con constancia tiende, con los años, a engrosar y aumentar de tamaño. En los límites de la parcela esto puede provocar que invada la acera o el terreno del vecino. Muchas frondosas toleran el rejuvenecimiento y pueden rebrotar incluso desde madera vieja, por lo que es posible estrechar o bajar el seto de forma notable. En la mayoría de las coníferas, en cambio, es un problema, porque a menudo rebrotan mal desde madera vieja. La excepción suele ser el tejo, que tolera mejor la regeneración. Si te haces cargo de un seto de coníferas muy pasado, a veces es más sensato contar con sustituirlo que con una renovación exigente e incierta.
Otros contratiempos al recortar y gestión de los restos
En coníferas, una poda tardía después del final del verano puede aumentar el riesgo de que aparezcan zonas despobladas que luego se rellenan mal. Por eso es más seguro ceñirse a fechas más tempranas durante la temporada. Algunas leñosas pueden provocar irritación cutánea al manipularlas, típicamente por contacto con restos frescos de poda, así que tiene sentido proteger también antebrazos y cuello con ropa de manga larga.
Recortar un seto suele generar una gran cantidad de residuos verdes. Es práctico pensar de antemano qué hacer con ellos. Una parte puede compostarse, otra aprovecharse como acolchado tras secarlo y triturarlo, o llevarse mediante la recogida de biorresiduos. Una buena organización del trabajo y de la limpieza ahorra tiempo y ayuda a mantener el jardín seguro y ordenado incluso durante la propia poda.
Fuente: Rhs, Gardeners World , Pestrazahrada.cz
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