Gramíneas ornamentales en el jardín cómo elegirlas y cultivarlas sin complicaciones
Las gramíneas ornamentales están entre las plantas más agradecidas tanto para jardines modernos como tradicionales. Forman delicadas fuentes de hojas, macollas verticales muy marcadas o ligeras panículas que se mecen con el viento y aportan dinamismo a la plantación. Su gran ventaja es la larga temporada de interés: muchas se ven espectaculares desde la primavera hasta el invierno, cuando los tallos y las inflorescencias secas atrapan la escarcha y la nieve. Además, las gramíneas conectan muy bien distintos tipos de plantaciones, suavizan las líneas duras de los caminos, realzan las vivaces y a menudo funcionan también como ejemplares aislados en maceta.
Cómo elegir la gramínea adecuada: según el lugar y el aspecto
Lo primero es aclarar qué esperas de la gramínea. Las diferencias entre especies son notables y una buena elección decide si la planta prosperará o si irá a menos. Fíjate en la altura y anchura finales, porque algunas especies bajas rellenan bordes de arriates, mientras que otras alcanzan varios metros y necesitan espacio. También importa el porte: puede ser estrictamente erguido o bien arqueado y colgante.
Otro criterio es el tipo de follaje. Algunas gramíneas son perennes y conservan buen aspecto también en invierno; otras son caducas, amarillean en otoño hasta tonos pajizos y rebrotan desde la base en primavera. Observa también el color de las hojas: además del verde, hay tonos azulados, matices acerados, reflejos cobrizos y cultivares de amarillo intenso. Resulta útil conocer su vigor: las especies cespitosas mantienen la forma, mientras que las rizomatosas pueden cubrir terreno con rapidez, aunque en ciertos jardines conviene controlarlas.
Gramíneas de estación fría, de estación cálida y perennes
En el cuidado es clave distinguir cuándo arranca el crecimiento. Las especies de estación fría brotan pronto, a menudo ya a finales de invierno y en primavera, mientras que las de estación cálida empiezan más tarde, desde finales de primavera hasta principios de verano, y se lucen en pleno calor. Las gramíneas perennes y las plantas afines, como las cárices (Carex), no se secan por completo y se arreglan de forma más suave. Si sabes a qué grupo pertenece la planta, podrás ajustar fácilmente la plantación, la poda y la división.
Cuándo y dónde plantar las gramíneas ornamentales
A la mayoría de gramíneas ornamentales les gusta un emplazamiento abierto y soleado y un suelo drenante, ligeramente húmedo pero no encharcado, de fertilidad media. En semisombra hay excepciones, pero en general la falta de luz es la causa más frecuente de floración pobre y macollas ralas. Al elegir el sitio, ten en cuenta también la circulación de aire: los grupos demasiado apretados pueden sufrir con más facilidad enfermedades fúngicas.
Época correcta de plantación según el tipo de gramínea
Las gramíneas de estación fría conviene plantarlas en otoño para que enraícen antes del invierno y arranquen sin problemas en primavera. Las de estación cálida es mejor plantarlas a finales de primavera, cuando el suelo ya se ha templado y las plantas están en crecimiento activo. En general también es segura la plantación en primavera o a principios de otoño, pero hay que contar con un riego más constante el primer año, sobre todo con calor y viento.
Gramíneas en maceta
Las gramíneas ornamentales van de maravilla en macetas, donde destaca su textura y su forma. Pero en contenedor se secan más deprisa y tienen un acceso limitado a nutrientes. Utiliza un sustrato de calidad con base de componente arcilloso, que mantenga estructura y, a la vez, sea suficientemente drenante. Para composiciones mixtas en maceta, encajan especies de textura fina como complemento de vivaces de flor; en arreglos de invierno, en cambio, quedan muy bien las cárices perennes.

Riego, abonado y mantenimiento periódico
Tras la plantación, el riego regular es clave al menos durante la primera temporada de crecimiento. Una vez bien enraizadas, las gramíneas en el arriate suelen ser sorprendentemente resistentes a la sequía y se riegan sobre todo durante periodos largos sin lluvia. En maceta ocurre lo contrario: ahí la regularidad es imprescindible, porque incluso un secado breve puede provocar puntas de hoja secas.
No te excedas con el abonado. Muchas gramíneas proceden de entornos de suelo más pobre, y un exceso de nutrientes favorece el follaje a costa de la floración y, además, puede provocar encamado. En el suelo suele bastar un aporte moderado de compost en primavera alrededor de las macollas. En contenedor, desde primavera hasta otoño puedes añadir dosis suaves de un fertilizante líquido universal, porque los nutrientes se lavan más rápido.
Las malas hierbas suelen quedar bien suprimidas por el crecimiento denso de las gramíneas, aun así ayuda un acolchado de primavera con compost, corteza o grava, que limita la germinación de plántulas. En algunas especies expansivas ocurre lo contrario: hay que vigilar su avance y, si hace falta, recortar el borde de la mata.
Poda de gramíneas ornamentales y por qué no conviene precipitarse en otoño
En las gramíneas caducas resulta tentador limpiarlo todo en otoño, pero a menudo compensa dejar hojas e inflorescencias secas durante el invierno. Aportan estructura al jardín, atrapan la escarcha y ofrecen refugio a pequeños animales. La poda se hace entonces a finales de invierno o a principios de primavera, justo antes de que broten los nuevos tallos. En especies con bordes de hoja cortantes, usa guantes resistentes, porque las hojas pueden hacer cortes molestos.
Gramíneas caducas
Las gramíneas caducas suelen recortarse bajo, cerca del suelo, y a menudo basta con dejar solo unos pocos centímetros. Es práctico atar las hojas secas en un haz: el corte es más rápido y la limpieza queda más ordenada. Si has pospuesto la poda hasta primavera, no la alargues demasiado, porque el material viejo empezará a mezclarse con los brotes nuevos y la mata se verá desaliñada.
Gramíneas perennes y cárices
Los tipos perennes no se podan de forma drástica. En primavera normalmente solo se eliminan las inflorescencias marchitas, y las hojas secas o dañadas se peinan con los dedos o con la mano enguantada. Así se conserva el follaje sano y la planta recupera rápidamente un aspecto compacto.

División de matas y multiplicación para plantas más vigorosas
Las matas viejas pueden ir densificándose, clarearse por el centro o sobrepasar el espacio asignado. Por eso, aproximadamente una vez cada cinco años conviene levantar las gramíneas y dividirlas. Obtendrás una planta más vigorosa y, además, nuevos ejemplares para otras zonas del jardín. Divide cuando la gramínea esté en crecimiento activo pero aún no haya florecido, para que prenda mejor.
Las gramíneas de estación fría se dividen a finales de invierno o a principios de primavera, o bien al inicio del otoño. Las de estación cálida se dividen a finales de primavera, en cuanto realmente comienzan a crecer. El proceso es sencillo: se desentierra la mata, se divide en varias partes con buenas raíces y se replanta de inmediato para que las raíces no se deshidraten. Tras la división, es importante un riego constante hasta que las plantas vuelvan a enraizar.
La multiplicación por semilla es posible, pero variable; en algunas especies además puede llevar a una autosiembra no deseada. Si quieres recolectar semillas, corta las inflorescencias maduras justo antes de la maduración completa, deja que terminen de secarse en una bolsa de papel y siembra en otoño o en primavera. En especies que se resiembran con facilidad, es mejor retirar a tiempo las inflorescencias si no quieres que colonicen el arriate.
Los problemas más frecuentes y cómo evitarlos
Las gramíneas ornamentales suelen ser sanas si tienen el emplazamiento adecuado. En ocasiones puede aparecer roya, que se manifiesta como manchas oxidadas en las hojas. Ayuda aclarar la plantación, mejorar la ventilación y dividir las matas sobredimensionadas. La floración débil suele estar relacionada con falta de sol o con exceso de abonado, cuando la planta produce sobre todo hoja. En algunos jardines, las gramíneas pueden ser mordisqueadas por conejos o topillos; en ese caso ayuda proteger las plantaciones jóvenes y elegir especies más resistentes.
Las gramíneas ornamentales como inversión a largo plazo en el jardín
Una vez plantadas correctamente, las gramíneas recompensan con pocas exigencias y un gran efecto. Basta con respetar la época de plantación según el tipo, no pasarse con el abonado, vigilar el riego el primer año y programar la poda para que destaque la belleza invernal de las matas secas. Así conseguirás una plantación atractiva desde la primavera hasta el invierno y que mejora año tras año.
Fuente: Proven Winners, Rhs , Pestrazahrada.cz
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