De junio a octubre prueba el riego con bicarbonato y reduce plagas y enfermedades
Basta con un paquete corriente de bicarbonato de sodio, el que suele estar en el estante junto a la harina y el azúcar. Cuesta casi nada y, aun así, para muchos cultivadores se ha convertido en un aliado discreto durante toda la temporada. Quien busca una cosecha sana con menos química, a menudo lo elige como primera opción sencilla.
Es un recurso que puede aprovecharse para varios problemas a la vez. A los horticultores les preocupan el oídio en groselleros y uvas espinas, los mildius en tomates, los pulgones en rosales, las orugas en las brásicas, las babosas en los bancales o las hormigas cerca de la terraza. Justo aquí, con un uso sensato, el bicarbonato puede ayudar a limitar los problemas y mejorar la prevención.
Por qué funciona el bicarbonato y cuándo esperar más de él
La base de su efecto está en que puede modificar el pH del entorno. A muchas enfermedades fúngicas les favorece un ambiente ligeramente ácido a neutro. El bicarbonato es alcalino, y por eso puede crear en la superficie de las plantas condiciones en las que los mohos y hongos se propagan peor.
En el caso de las plagas, el principio es distinto. En plagas pequeñas de cuerpo blando, por ejemplo los pulgones, el contacto con la solución puede alterar su equilibrio. A las babosas y a las orugas, el ambiente alcalino a menudo les resulta molesto, así que pueden evitar las plantas tratadas. No es, sin embargo, un milagro para todo: lo que mejor funciona es una prevención regular y actuar a tiempo.
Groselleros y uvas espinas bajo control cuando amenaza el oídio
El oídio suele ser una de las preocupaciones más frecuentes en groselleros y uvas espinas. En las hojas y brotes jóvenes aparece una capa blanca parecida a harina, que poco a poco debilita el arbusto y reduce la cosecha. Conviene empezar de forma preventiva, sobre todo en periodos cálidos y húmedos a comienzos del verano.
Para el pulverizado se usa a menudo una mezcla de 4 cucharadas soperas de bicarbonato, 10 litros de agua y 2 cucharadas soperas de jabón líquido. Hay que mezclar bien la solución y pulverizar todo el arbusto, incluyendo el envés de las hojas. El tratamiento suele repetirse aproximadamente a la semana.
Tomates y prevención de hongos en un verano lluvioso
Los tomates son sensibles a enfermedades fúngicas, que se disparan sobre todo en periodos de lluvias frecuentes. El bicarbonato se usa como prevención de apoyo, para reducir el riesgo de que los hongos se establezcan con facilidad en el cultivo.
Como riego, se prepara una solución con 3 cucharadas soperas de bicarbonato y 10 litros de agua. Se aplica al suelo alrededor de las plantas aproximadamente una semana después del trasplante y luego puede repetirse cada dos semanas.
Es importante contar con que, ante una infección fuerte por hongos, el bicarbonato no sustituye a los productos específicos. Funciona mejor como paso preventivo y como parte de un cuidado más amplio del cultivo.
Pulgones en rosales y plantas ornamentales
Los pulgones pueden multiplicarse muy rápido, de modo que en pocos días los brotes jóvenes quedan literalmente cubiertos. Si quieres intervenir de forma más suave, puedes probar un pulverizado preparado con 4 cucharadas soperas de bicarbonato y 10 litros de agua.
Conviene pulverizar temprano por la mañana o al atardecer y centrarse también en el envés de las hojas, donde los pulgones suelen esconderse. A los dos o tres días, el tratamiento puede repetirse según la situación.
Brásicas sin hojas mordisqueadas cuando aparecen orugas
Las orugas en la col rizada y otras brásicas pueden causar daños rápido y a gran escala. Por eso, algunos horticultores recurren a una solución sencilla de 5 cucharadas soperas de bicarbonato y 10 litros de agua.
Hay que pulverizar las plantas a conciencia, no solo por fuera, sino también por dentro, donde a las orugas les gusta quedarse entre las hojas. Los mejores resultados suelen darse con una aplicación temprana, antes de que el daño se dispare por completo.
Babosas, hormigas y zonas donde crece hierba entre las baldosas
Contra las babosas, como opción casera se menciona una mezcla de bicarbonato y harina en la misma proporción, que se espolvorea de forma localizada alrededor de las plantas en riesgo. Aquí, sin embargo, hace falta prudencia, porque un uso frecuente y extendido podría cambiar innecesariamente el pH del suelo del bancal.
El bicarbonato también se utiliza fuera de los bancales. En caminos y juntas entre baldosas se emplea una solución de aproximadamente medio paquete disuelto en un cubo de agua, que puede ralentizar el crecimiento de las hierbas. En los hormigueros, algunos jardineros eligen una solución más concentrada y riegan el nido y su entorno, aunque hay que contar con que los resultados varían según el tamaño de la colonia y las condiciones del jardín.
Tres reglas para que el bicarbonato ayude más de lo que perjudique
Controlar la concentración
Una dosis más alta no significa un mejor efecto. Una solución demasiado fuerte puede dañar las hojas o alterar las propiedades naturales del suelo, lo que luego se traduce en plantas debilitadas.
Primero, prueba en una zona pequeña
Si usas bicarbonato por primera vez, es más seguro tratar solo una planta o una parte pequeña. Espera al menos 24 horas y observa si aparece algún daño en las hojas.
El momento adecuado de aplicación
Haz los pulverizados por la mañana o al atardecer. Con el sol del mediodía, las gotas sobre las hojas pueden actuar como una lupa y provocar quemaduras.
Un apoyo sencillo para la temporada que merece la pena probar
No todas las soluciones útiles del jardín tienen que ser caras. El bicarbonato de sodio está entre las cosas más baratas que puedes tener a mano desde principios de verano. Con un uso sensato y cuidadoso, puede reforzar la prevención de varios problemas a la vez y reducir la necesidad de recurrir a química más fuerte en cuanto aparecen las primeras dificultades.
Fuente: The Spruce, To je nápad, Gardening Know How, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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