Abonado de verano de las hortensias para flores abundantes hasta los primeros días de otoño
Las hortensias están entre los arbustos ornamentales más populares, porque en verano forman inflorescencias grandes y llamativas. Pero para que florezcan durante más tiempo y no se vean agotadas ya a mitad de temporada, conviene darles la nutrición adecuada precisamente en julio y agosto. En este periodo la planta gasta mucha energía no solo en mantener las flores abiertas, sino también en formar nuevos capullos. Cuando faltan nutrientes, las inflorescencias se secan antes, las hojas pueden palidecer y el arbusto va perdiendo vitalidad.
Qué aporta un abonado regular en verano
Un abonado de cobertura bien elegido ayuda a alargar el periodo de floración y a estimular una nueva oleada de flores. Al mismo tiempo mejora el color del follaje y la planta soporta mejor el estrés veraniego, sobre todo las altas temperaturas y las variaciones de humedad. El objetivo de la nutrición estival no es forzar al arbusto a un crecimiento excesivo, sino mantener un rendimiento estable durante la floración y prepararlo para el final del ciclo vegetativo.
Qué nutrientes son los más importantes en verano
A mitad del verano ya no conviene estimular las hortensias con grandes dosis de nitrógeno. Es cierto que el nitrógeno acelera el crecimiento de hojas y brotes jóvenes, pero en plena floración puede desviar la energía hacia donde no interesa. En lugar de flores, aumenta sobre todo el verde y las inflorescencias pueden resultar menos vistosas.
Por eso, en verano merece la pena centrarse en dos componentes clave. El potasio contribuye a inflorescencias más firmes y grandes, prolonga la floración y además aumenta la resistencia a la sequía. El fósforo favorece la formación de capullos, ayuda a las raíces y en general refuerza el estado del arbusto, algo impagable en una temporada larga.
El abono que mejor funciona en julio
Una opción práctica es el monofosfato potásico. Contiene una alta proporción de fósforo y potasio, y su ventaja es la rápida disponibilidad de los nutrientes, de modo que la planta puede aprovecharlos justo cuando está en plena floración.
Prepare la solución disolviendo 10 a 15 g de monofosfato potásico en 10 litros de agua y deje que el abono se disuelva por completo.
Aplicación correcta para no dañar las raíces
Antes de abonar, riegue siempre primero el suelo con agua limpia. Abonar sobre tierra completamente seca puede irritar las raíces sensibles y, además, los nutrientes se absorben peor. Después, vierta en la zona de las raíces de un arbusto adulto aproximadamente 5 a 8 litros de la solución preparada.
El mejor momento es por la mañana o por la tarde, cuando el sol no incide directamente sobre las hojas y el suelo no se recalienta tanto. Así reducirá el riesgo de estrés y favorecerá una infiltración uniforme del riego y de los nutrientes.
Vías más naturales para quienes prefieren lo orgánico
Si prefiere un abonado más suave, puede recurrir a preparados orgánicos. Su efecto suele ser más lento, pero los nutrientes se liberan de forma gradual y el riesgo de sobrefertilización es menor. En la práctica se usa a menudo extracto de vermicompost o biohumus, nutrición orgánica líquida para plantas ornamentales de flor o mezclas especiales pensadas específicamente para hortensias con mayor proporción de potasio y fósforo.
El acolchado tras el abonado mantiene la humedad y un pH adecuado
Después de abonar, conviene añadir alrededor del arbusto una capa de acolchado. El acolchado reduce la evaporación del agua, frena el crecimiento de malas hierbas y crea un entorno más estable para las raíces. En las hortensias, además, ayuda a mantener una reacción del suelo ligeramente ácida, que la mayoría de especies prefieren. Son adecuados la corteza de pino, la turba ácida o las acículas caídas.
Con qué frecuencia abonar para que le siente bien a la planta
En el periodo principal de floración suele bastar con abonar una vez cada dos o tres semanas. Un aporte más frecuente no es necesario y puede provocar un desequilibrio nutricional, que se manifiesta en debilitamiento de la planta, peor floración o mayor sensibilidad a la sequía.

Sin agua no funcionará ni el mejor abono
Las hortensias tienen altas necesidades de humedad y, en días calurosos, sin riegos regulares entran rápidamente en estrés. Riegue a fondo en la zona de las raíces y no deje que el suelo se seque por completo. Evite los riegos frecuentes y superficiales, que favorecen raíces en la capa alta y empeoran la absorción de nutrientes en profundidad. La humedad estable es clave para que el arbusto aproveche la nutrición y continúe con una floración abundante.
Qué es mejor evitar en verano
En julio y agosto no compensa usar abonos con alto contenido de nitrógeno, abonar sobre suelo totalmente seco ni aportar nutrientes durante el calor del mediodía. Igual de importante es no superar la dosis recomendada, porque el exceso de nutrientes suele ser un problema tan serio como su falta.
Un método sencillo que dará más flores
Si a mitad del verano aporta a las hortensias una nutrición basada en potasio y fósforo, añade suficiente agua y cubre el suelo con acolchado, se lo devolverán con una floración larga y llamativa. Bastan unos minutos de cuidados cada pocas semanas para que los arbustos se mantengan frescos, bien nutridos y llenos de grandes inflorescencias hasta los primeros días otoñales más frescos.
Fuente: To je nápad, Gardening Know How, GrowVeg, Pestrazahrada.cz
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