Tener pimienta fresca del alféizar no es una utopía, pero requiere mucha paciencia
Tener a mano pimienta recién recolectada suena a lujo, pero en realidad puede ser un agradable proyecto doméstico. El pimentero es una planta tropical que en la naturaleza crece como una liana trepadora. En un piso, sin embargo, se puede cultivar con éxito en una maceta, donde se comporta como trepadora ornamental y, con el tiempo, también ofrece sus propias bayas de pimienta. Además del sabor, su ventaja es el aspecto, porque sus tallos verdes pueden alegrar el alféizar, un invernadero doméstico o un rincón luminoso junto a la ventana.
Condiciones sin las que el pimentero no prosperará
La base del éxito es el calor y la luz. El pimentero necesita un ambiente estable, donde la temperatura no baje de forma prolongada por debajo de 18 °C. Lo ideal es una ubicación luminosa junto a una ventana, preferiblemente donde la planta reciba suficiente luz tamizada la mayor parte del día. En una estancia demasiado fría o con corrientes, el crecimiento se ralentiza y la planta puede debilitarse.
También es importante el sustrato adecuado. Las raíces agradecen una mezcla suelta y aireada, que retenga la humedad, pero en la que no se asfixien. Funciona bien una composición que combine arena, turba y tierra de jardín de modo que el resultado sea drenante y ligero. Precisamente una buena estructura del suelo decide si las raíces se desarrollarán sanas y sin pudriciones.
Siembra a partir de semillas o cultivo desde hijuelos
El pimentero se puede iniciar de dos maneras. O bien usas semillas, o consigues un hijuelo o un esqueje de una planta ya establecida. En la siembra, las semillas se colocan de forma superficial, aproximadamente a una profundidad de medio a un centímetro. La ventaja es que la siembra puede realizarse prácticamente en cualquier momento del año, si eres capaz de asegurar calor y luz.
A las plantitas jóvenes les beneficia una mayor humedad ambiental y condiciones estables, así que ayuda un miniinvernadero casero o una cobertura sencilla que cree un microclima más constante. En cuanto las plántulas se fortalezcan, conviene acostumbrarlas poco a poco al ambiente normal del hogar para que no sean sensibles a los cambios.
Riego, abonado y soporte para trepar
En el cuidado del pimentero, la regularidad es clave. El sustrato no debería secarse por completo, porque a la planta le gusta una humedad uniforme. Al mismo tiempo, no debe permanecer encharcado durante mucho tiempo, de lo contrario hay riesgo de pudrición de raíces. En la práctica, esto significa regar de modo que la tierra esté siempre ligeramente húmeda, pero sin que quede agua estancada en la maceta.
Durante la primavera y el verano el pimentero agradece el aporte de nutrientes. Abonar aproximadamente una vez cada dos semanas ayuda a mantener un crecimiento vigoroso, hojas de un verde intenso y la planta en buena condición. Puedes usar un abono líquido universal o productos destinados a hierbas aromáticas, siempre con una dosificación sensata.
Como es una planta trepadora, tarde o temprano necesitará un soporte. Basta con una varilla, un arco o una rejilla alrededor de la cual los brotes empezarán a enrollarse. Es práctico colocar el soporte a tiempo en el recipiente, en cuanto aparezcan los primeros tallos largos, para que la planta no se quiebre y se pueda formar con facilidad.
Cuándo llegará la pimienta y cómo reconocer las bayas maduras

Conviene contar con que el pimentero no está entre las plantas que recompensan con cosecha en una o dos temporadas. La fructificación suele llegar solo tras bastante tiempo, a menudo entre el sexto y el decimoquinto año de cultivo. Aun así, tiene sentido guiar la planta, porque puede darte alegría como verde ornamental y más adelante ofrecer también una cosecha realmente interesante.
Los frutos se forman en racimos y durante la maduración cambian de color. Al principio las bayas son verdes y van madurando gradualmente. Cuando están completamente maduras, suelen adquirir un tono rojo más intenso y son pequeñas, de apenas unos milímetros. Precisamente en esta fase puedes decidir qué tipo de pimienta quieres obtener. Si secas las bayas con su piel, conseguirás una variante aromática y con carácter marcado. Si se elimina la piel y queda solo el grano claro, se obtiene pimienta blanca, con un perfil de sabor diferente.
La maduración y el posterior secado son la parte del cultivo que permite transformar la cosecha casera en distintos tipos de pimienta y comparar su aroma y su picor.
Trasplante, control de la planta y cosecha a largo plazo
Para la larga vida del pimentero es importante vigilar su estado sanitario. Vale la pena revisar de vez en cuando las hojas y los brotes, para ver si aparecen plagas o signos de debilitamiento. Cuanto antes se detecte un problema, más fácil será que la planta se recupere.
Con el crecimiento llega también la necesidad de una maceta más grande. Las plantas jóvenes suelen ir bien con un trasplante anual; las más viejas basta con pasarlas a una maceta mayor aproximadamente una vez cada dos años. En esa ocasión también ayuda una sustitución parcial del sustrato, porque la tierra fresca repone nutrientes y mejora la estructura del suelo.
También conviene saber que, alrededor del año quince, la productividad puede ir disminuyendo poco a poco. Si quieres disponer de pimienta fresca durante muchos años, puedes preparar a tiempo una planta de relevo a partir de semillas o de un hijuelo de la actual. Así el cultivo doméstico mantendrá la continuidad y tú seguirás teniendo la oportunidad de cosechar tu propia especia fragante.
Por qué merece la pena cultivar un pimentero
Un pimentero en casa une utilidad y experiencia. Te enseña paciencia, a trabajar con las condiciones del interior y, con el tiempo, también a procesar tus propias bayas. La recompensa es una especia de la que sabes exactamente de dónde procede y que tienes a mano justo cuando su aroma más destaca. Si le proporcionas calor, luz, humedad uniforme y un soporte para trepar, el pimentero puede convertirse en un elemento llamativo y longevo de tu hogar.
Fuente: See Spring Seeds, Gardening Know How, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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