Las aves lo pasan mal en invierno, un comedero adecuado puede salvarles la vida
En la parte más fría del año, las aves silvestres lo tienen bastante más difícil que en primavera y verano. Los árboles y arbustos se quedan sin frutos, disminuye la presencia de insectos, y las heladas y la nieve limitan el acceso al alimento natural. Precisamente por eso, el aporte de comida en el jardín durante el invierno puede ser una ayuda muy valiosa. Lo que la gente pone en el comedero a menudo determina si las aves superarán este periodo exigente en buena condición.
Durante los episodios de frío prolongado, las aves se acostumbran a los lugares donde encuentran alimento con regularidad. Si ya has ofrecido un comedero, lo ideal es mantener sus reservas lo más constantes posible. En días de heladas, puede convertirse en una de las principales fuentes de energía para petirrojos, pinzones, carboneros, trepadores azules y otras especies habituales de jardín.
Dónde colocar el comedero en invierno
Además del alimento en sí, también importa dónde colocas o cuelgas el comedero. Debe situarse de forma que las aves puedan acceder con facilidad, pero a la vez queden lo más protegidas posible de los depredadores. Conviene un lugar con buena visibilidad, donde no haya riesgo de un ataque fácil por parte de un gato u otro depredador.
El comedero no debería colgarse pegado a arbustos densos o montones de ramas, desde donde un depredador podría lanzarse con rapidez. Al mismo tiempo, es positivo que las aves tengan a una distancia razonable algún sitio donde refugiarse. Un entorno seguro aumenta la probabilidad de que visiten el jardín con regularidad y sin estrés innecesario.
Qué alimento es el más adecuado para las aves en invierno
En invierno conviene ofrecer comida con alto valor energético. Las aves necesitan muchas calorías para mantener la temperatura corporal y superar las noches heladas. Por eso funcionan especialmente bien las semillas, los frutos secos y los aportes grasos.
Semillas y frutos secos como base
Una de las mejores opciones son las pipas de girasol, especialmente las negras. Gustan a un gran número de especies y, si quieres empezar con un solo tipo de alimento, esta suele ser la apuesta más segura. Las aceptan muy bien y les aportan mucha energía.
También son excelentes las semillas más grasas y distintos frutos secos sin sal. Es importante que no estén tratados con sal ni con condimentos. Las mezclas de semillas pueden resultar prácticas, pero conviene elegir composiciones de calidad. Algunas mezclas baratas llevan una proporción alta de granos que las aves a menudo dejan sin tocar.
Alimento graso para los días de heladas
En invierno tienen gran importancia también las fuentes de grasa. El sebo, la manteca o las mezclas grasas especiales son complementos muy adecuados, porque aportan energía rápida y concentrada. Sobre todo en periodos de nieve y heladas secas pueden ayudarles de manera notable.
Otra opción interesante es la crema de cacahuete sin sal destinada a aves. Debe ser sin sal y sin ingredientes inadecuados. Se puede untar, por ejemplo, en una piña y colgarla después de un árbol. Este tipo de alimento atrae a más especies y, además, dura más que una mezcla suelta.
Fruta, queso y gusanos de la harina
Además de semillas, puedes añadir fruta cortada en trocitos, por ejemplo manzana o pera. También sirven frutos que ya no están bonitos para las personas, siempre que no estén podridos. Los trozos pequeños facilitan que los recojan incluso las aves más pequeñas.
A algunas especies les gusta el queso curado finamente rallado, sin condimentos marcados. Otra opción muy popular son los gusanos de la harina, especialmente para petirrojos, carboneros, pájaros carpinteros o trepadores. Los vivos suelen ser más nutritivos, pero los deshidratados son más prácticos para almacenar y servir.
Si quieres atraer jilgueros al jardín, merece la pena ofrecer también semilla de níger. Para estas semillas pequeñas, lo mejor es usar un comedero específico para que no se caigan innecesariamente.

En qué fijarse al alimentar a las aves en invierno
Lo más importante es la higiene y revisar con regularidad el estado del alimento. La comida húmeda, apelmazada, germinada o con mal olor hay que retirarla de inmediato. La semilla estropeada puede transmitir mohos y bacterias que perjudican a las aves. Por eso conviene limpiar el comedero con frecuencia y reponer solo la cantidad que se consuma rápidamente.
Igual de importante es la constancia. Las aves se acostumbran rápido a una fuente de alimento, especialmente cuando hace mal tiempo. Si sabes que vas a estar fuera durante más tiempo, es sensato pedir a un vecino o a alguien de confianza que vaya rellenando el comedero.
Qué es mejor evitar al alimentar a las aves
Algunos alimentos pueden ser inadecuados e incluso peligrosos para las aves. En ningún caso debe darse chocolate, porque es tóxico para ellas. También son poco recomendables los restos de mesa, que suelen ser grasos, muy condimentados o contienen sustancias que no le sientan bien al organismo de las aves. Además, a menudo atraen ratas y otros visitantes indeseados.
Tampoco deben ir al comedero alimentos podridos o con moho. Muy problemáticas son asimismo las comidas saladas, por ejemplo semillas saladas, frutos secos salados o carne procesada. El exceso de sal daña el sistema nervioso de las aves y puede tener consecuencias graves.
El pan también es inadecuado. Aunque a veces las aves lo comen, tiene poco valor nutritivo y las sacia en detrimento de un alimento de mejor calidad. En invierno, en cambio, necesitan sobre todo grasas, semillas y otras fuentes de energía concentrada. Tampoco se ofrece leche, que puede causar problemas digestivos y una deshidratación peligrosa.
Conviene tener precaución también con la carne. Cruda se estropea rápido y favorece la multiplicación de bacterias; además atrae gatos, zorros o roedores. El comedero debe ayudar a las aves, no crearles riesgos adicionales.
Cómo ayudar aún más a las aves
El apoyo en invierno no tiene por qué terminar en la comida. También es útil pensar en el agua, porque incluso en los meses fríos las aves la necesitan. Si tienes un bebedero en el jardín, mantenlo lo más limpio posible e intenta evitar que se congele por completo de forma segura. Evita añadir sal.
Un buen aporte de alimento en invierno significa comida de calidad, un comedero limpio, una ubicación segura y reposición regular.
Cuando eliges un alimento adecuado y evitas los errores más comunes, creas en el jardín un refugio valioso para muchas especies de aves. En una época en la que la naturaleza escasea en recursos, incluso un comedero sencillo puede desempeñar un papel sorprendentemente importante.
Fuente: Homes and Gardens, Love the Garden , Pestrazahrada.cz
Enfermera de profesión, le apasionan la vida saludable, la naturaleza y todo lo que beneficia tanto a las personas como al mundo que las rodea. En su tiempo libre, disfruta de la jardinería, la cocina, la costura y el cuidado de su familia. En sus artículos, le encanta combinar la experiencia profesional con la experiencia práctica del jardín y de la vida cotidiana.
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