La siembra del ajo tiene una regla que la mayoría de los jardineros rompe desde el principio
El otoño en el huerto no significa solo el final de la temporada, sino también el comienzo de los preparativos para el año siguiente. Aunque ya hayan desaparecido los pepinos, los tomates o las fresas y los bancales se vean más tranquilos que en verano, a algunos cultivos el periodo frío, al contrario, les sienta de maravilla. Un ejemplo típico es el ajo, que se planta precisamente en otoño. Si eliges una fecha adecuada y respetas unas cuantas reglas básicas, en primavera podrás disfrutar de plantas vigorosas y de una cosecha más que decente.
La temperatura del suelo y del aire es decisiva
En el ajo, lo principal no es el calendario, sino el tiempo. Debe plantarse cuando las temperaturas desciendan de forma estable por debajo de 9 °C. En distintas zonas esto puede ocurrir en momentos diferentes, por eso es mejor guiarse por las condiciones reales que por una fecha apuntada en la agenda. El ambiente más fresco beneficia al ajo y reduce de forma notable el riesgo de problemas asociados a un otoño cálido y húmedo.
Por qué la temperatura más baja es tan importante
La razón principal es la protección frente a enfermedades. Con temperaturas más altas y humedad, los hongos del suelo se desarrollan con mayor facilidad, entre ellos el fusarium. Esta enfermedad puede dañar las raíces durante el cultivo, debilitar la planta y provocar amarilleo de las hojas y un marchitamiento general. En cuanto refresca por debajo de ese umbral, el riesgo de infección disminuye claramente. Por eso no conviene apresurarse con la plantación.
Preparar el bancal es la base del éxito

El ajo necesita un suelo más bien ligero, bien drenado y con suficiente nutrición. Antes de ponerse a plantar, conviene preparar a fondo el bancal. Cava la tierra al menos hasta 20 cm de profundidad para que quede suelta y las raíces tengan espacio. Al mismo tiempo, es buena idea incorporar compost u otra materia orgánica de calidad, que mejorará la estructura del suelo y la reserva de nutrientes para el crecimiento posterior.
Presta mucha atención también a que el bancal quede limpio. Las malas hierbas le robarían al ajo agua y nutrientes de manera innecesaria, y las plantas jóvenes tendrían que competir con ellas desde el primer momento. Por eso, un lugar bien preparado y desherbado es uno de los pasos más importantes de toda la plantación.
Cómo elegir los dientes adecuados
Para plantar, utiliza solo dientes sanos, firmes y lo más grandes posible. De ellos suelen salir las plantas más vigorosas. Al separar la cabeza, descarta todos los dientes dañados, blandos o sospechosos. La calidad del material de siembra influye de forma decisiva en la cosecha, así que no merece la pena plantar cualquier cosa solo para “llenar” el bancal.
Cuanto más sanos y grandes sean los dientes que plantes, mayores serán las probabilidades de obtener plantas fuertes y cabezas hermosas en la cosecha.
La plantación correcta paso a paso
Planta cada diente con la punta hacia arriba. La profundidad de plantación debe ser de aproximadamente 6 cm. También importan las distancias, porque el ajo plantado demasiado denso se desarrolla peor y suele ser más propenso a problemas. Deja al menos 10 cm entre dientes y un mínimo de 25 cm entre hileras. Después de plantar, cubre los dientes con tierra y nivela ligeramente la superficie.
Qué hacer después de plantar

Tras la plantación, el ajo no requiere cuidados complicados. Durante el otoño, conviene airear ligeramente la superficie del suelo de vez en cuando y vigilar que no reaparezcan malas hierbas. Normalmente no hace falta regar a menudo; basta con hacerlo solo si hay una sequía prolongada. En cambio, el exceso de humedad puede perjudicar. Además, el tiempo frío por sí mismo ayuda a limitar algunas enfermedades, así que el cuidado otoñal suele ser más sencillo que en otras épocas del año.
La recompensa será un arranque vigoroso en primavera
Si plantas el ajo en el momento adecuado, en un suelo bien preparado y con distancias suficientes, tendrá una base excelente para seguir creciendo. En primavera normalmente arranca rápido, forma hojas y raíces fuertes y tiene todo a favor para una cosecha abundante. La plantación de otoño es, por tanto, un paso sencillo que compensa de verdad en la siguiente temporada.
Fuente: Garden Betty, Seed to Fork, Pestrazahrada.cz
Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.
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