La orquídea dejó de florecer, un abono casero con un ingrediente inesperado puede despertarla
Las orquídeas están entre las plantas de interior más populares, pero también arrastran fama de bellezas delicadas. Mantenerlas vivas normalmente no es lo más difícil. El verdadero reto suele ser conseguir que vuelvan a florecer. Y ahí el abonado correcto juega un papel decisivo. La buena noticia es que no hace falta comprar productos caros. En muchos casos, puede funcionar muy bien un abono casero preparado con restos habituales de la cocina.
En las orquídeas cultivadas en maceta, reponer nutrientes es especialmente importante. Con el tiempo, el sustrato se agota y la planta ya no puede obtener de él todo lo que necesita. En la naturaleza, las orquídeas aprovechan los nutrientes de restos vegetales en descomposición a su alrededor. En casa, conviene sustituir ese proceso natural con un aporte de nutrición dirigido.
Reglas básicas para abonar orquídeas
Aunque existen muchas especies de orquídeas, la mayoría comparte un ritmo de crecimiento similar. Necesitan más nutrientes durante la fase de crecimiento activo, es decir, antes de iniciar la floración. En esta etapa forman hojas, raíces y se preparan para el siguiente ciclo de flores.
Las orquídeas son sensibles al exceso de fertilizante, por eso es mejor optar por concentraciones suaves y constancia, en lugar de dosis fuertes. Un método que funciona bien es abonar una vez por semana durante tres semanas y, la cuarta, dar a la planta un descanso solo con agua limpia. Este régimen ayuda a aportar nutrientes de forma gradual sin dañar las raíces.
En cuanto la orquídea empieza a formar botones, conviene dejar de abonar. Lo mismo vale para el periodo de reposo tras la floración. También hay que ser prudentes justo después de un trasplante, cuando la planta necesita tiempo para recuperarse y adaptarse al nuevo entorno.
Qué nutrientes necesitan las orquídeas
Como otras plantas, las orquídeas requieren tres nutrientes principales. El nitrógeno impulsa el crecimiento de las hojas, el fósforo beneficia a las raíces y participa en la formación de flores, mientras que el potasio favorece la vitalidad general y la resistencia. Además, son importantes los micronutrientes, por ejemplo calcio, magnesio, hierro, zinc, cobre, azufre, manganeso o molibdeno.
Por eso suele ser ventajoso combinar varios ingredientes caseros. Un solo componente normalmente no aporta todo lo que la orquídea necesita. Pero si se elige una mezcla adecuada y se mantiene un régimen regular, la nutrición casera puede ser sorprendentemente eficaz.
Abono casero o comercial
Los fertilizantes comerciales pueden funcionar muy bien si se usan con cuidado. En orquídeas, sin embargo, es fácil pasarse con la dosis, lo que puede frenar el crecimiento o empeorar la floración. La ventaja de las mezclas caseras es que suelen ser más suaves y menos concentradas, así que el riesgo de sobreabonado es menor.
Por otro lado, con las recetas caseras es más difícil controlar la composición exacta. La planta puede recibir menos de algunos elementos importantes si se utiliza siempre el mismo ingrediente. Por eso, los mejores resultados suelen venir de alternar o combinar varios aportes.

Ingredientes del hogar que benefician a las orquídeas
Cáscaras de huevo
Las cáscaras son ricas en calcio, que favorece la firmeza de las paredes celulares y un crecimiento sano. Las cáscaras limpias y secas pueden molerse hasta obtener un polvo fino y mezclarse con el sustrato. Con cada riego, se va liberando poco a poco una pequeña cantidad de calcio.
Cáscaras de plátano
Con las cáscaras de plátano se puede preparar un extracto que aporte potasio, fósforo y también calcio. Basta con dejar las cáscaras troceadas en agua durante varios días. Antes de usarlo, conviene diluir el líquido y luego regar la orquídea con esa mezcla. Es una forma suave, especialmente adecuada en la fase de crecimiento activo.
Leche
La leche contiene nutrientes principales, además de calcio y magnesio. Para orquídeas, es mejor preparar una disolución suave de aproximadamente una parte de leche por cuatro partes de agua. Esta mezcla conviene usarla solo de vez en cuando, por ejemplo una vez cada dos semanas, para que no resulte demasiado pesada para las raíces.
Agua de cocción del arroz
El agua de cocer arroz puede contener nutrientes y almidones que benefician a las raíces. Una vez fría, se puede utilizar como un fertilizante casero suave. Aún mejor suele ser el agua de arroz integral, porque conserva más sustancias valiosas que el arroz blanco común.
Melaza de caña
La melaza no es solo una fuente de azúcares. También contiene potasio, hierro, calcio, magnesio y manganeso. Basta con una pequeña cantidad, por ejemplo una cucharadita de té en un recipiente grande con agua. Además de nutrir la planta, puede favorecer a los microorganismos beneficiosos alrededor de las raíces.
Té negro
El té negro es una forma natural de aportar nitrógeno a la orquídea. Este nutriente es importante sobre todo para el crecimiento de las hojas. El té suave y ya frío se puede usar aproximadamente una vez al mes. Es una opción adecuada cuando se necesita reforzar ligeramente la masa verde sin un abonado agresivo.
Receta sencilla de abono casero con harina de huesos
Una variante muy interesante es el abono casero a base de harina de huesos. Se prepara con huesos de pollo completamente secos, que aportan fósforo, calcio, magnesio y otras sustancias importantes. Hay que triturarlos en una batidora o molinillo hasta obtener un polvo con una textura similar a la arena. No debe quedar totalmente fino.
A esta harina de huesos se le puede añadir una pequeña cantidad de leche diluida en agua, aumentando así el contenido de calcio y sumando otros nutrientes. Para favorecer la floración, también se puede mezclar una cucharadita de melaza, que aporta potasio. Después, la mezcla se diluye con agua de cocción del arroz para que sea más suave y, al mismo tiempo, aporte almidones beneficiosos para las raíces.
Conviene colar la solución final y usarla diluida como abono semanal regular durante la fase de crecimiento. El resultado puede ser una planta más fuerte, hojas más sanas y mayor predisposición a florecer de nuevo.

Merece la pena mezclar productos caseros y comerciales
Combinar un abono casero con uno industrial es posible, pero exige mucha cautela. Si el cultivador no sabe con exactitud cuántos nutrientes contiene cada componente, es muy fácil sobrealimentar a la orquídea. Esto suele manifestarse con raíces dañadas, crecimiento más débil o ausencia de flores.
La opción más segura suele ser elegir un solo tipo de nutrición y mantenerlo de forma constante, con regularidad y una moderación razonable.
Qué determina una floración abundante
El abono casero por sí solo no hará milagros, pero puede ser una parte importante de unos cuidados correctos. Las orquídeas también necesitan luz adecuada, riegos moderados, un sustrato aireado y respetar el periodo de reposo. Si estas condiciones se combinan con un abonado suave y regular, la planta tiene muchas más posibilidades de formar raíces fuertes, hojas sanas y, en la siguiente temporada, más flores.
La fuerza de estas recetas caseras está precisamente en su sencillez. Aprovechan ingredientes que de otro modo acabarían como desperdicio y, aun así, pueden aportar a las orquídeas justo lo que necesitan para mantenerse en forma a largo plazo y florecer con más generosidad.
Fuente: Gardening Know How, Homes and Gardens , Pestrazahrada.cz
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