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No tires estas flores tras la floración en otoño aportan más al jardín que en verano

September 22, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
No tires estas flores tras la floración en otoño aportan más al jardín que en verano
Violeta africana / Foto: Depositphotos
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Cuando los tagetes, también conocidos como claveles de moro, pierden las flores a finales de verano y en otoño, muchos aficionados los arrancan sin pensarlo de los parterres y los tiran. Es una pena innecesaria. Si las plantas están sanas, precisamente después de la floración pueden resultar muy útiles. En el jardín sirven como un valioso material orgánico que ayuda al suelo y a la futura cosecha.

No hace falta deshacerse de los restos de plantas de inmediato. Tallos, hojas e incluso flores secas pueden aprovecharse de varias formas sencillas. Depende sobre todo de en qué estado estén los tagetes y de si durante la temporada sufrieron enfermedades o podredumbres.

El compost como primera y más sencilla opción

Una de las soluciones más prácticas es añadir los tagetes ya marchitos al compost. Las partes sanas de la planta se descomponen bien y pueden enriquecer el compost con más materia orgánica. Lo mejor es recortar o trocear antes los tallos y las hojas en partes pequeñas, porque el material fino se deshace más rápido y de forma más uniforme.

Estos restos preparados pueden mezclarse con otros desechos vegetales, hojas caídas y un poco de tierra. Se obtiene una mezcla variada que irá madurando poco a poco y transformándose en un compost de calidad. Precisamente el otoño es ideal para este uso, porque en el jardín se acumula de forma natural más material biológico.

Incorporarlos directamente en los bancales

Otra variante fácil es aprovechar los tagetes justo donde crecían, o trasladarlos a bancales libres tras cosechar las hortalizas. Las plantas picadas pueden incorporarse superficialmente al suelo, donde durante el otoño y el invierno empezarán a descomponerse de manera gradual. Así la materia orgánica vuelve a la tierra y mejora su estructura.

Es importante no dejar en el bancal una capa gruesa de tallos frescos enteros. Es mucho más adecuado dividir la planta en trozos pequeños, repartirlos de forma uniforme y cubrirlos ligeramente con la capa superior del suelo. Este procedimiento es más eficaz y, además, no sobrecarga el bancal con material demasiado tosco.

Un acolchado que protege el suelo

Tagete
Tagete / Depositphotos

Los tagetes ligeramente oreados también pueden utilizarse como un acolchado sencillo. Las partes picadas o troceadas van muy bien para extenderlas bajo arbustos, árboles o en zonas desnudas del jardín. Esta capa de material vegetal ayuda a cubrir la superficie del suelo, reduce la desecación y, al mismo tiempo, lo protege frente a cambios bruscos de tiempo.

Además, con el tiempo este acolchado se descompone y enriquece la tierra de forma natural. En primavera puede retirarse, o incorporarse al suelo. Si se deja en su sitio, seguirá descomponiéndose según la cantidad de material y las condiciones del jardín.

Semillas propias para el año que viene

Los tagetes tras la floración pueden ser valiosos por otro motivo. De las flores más bonitas y bien maduras se pueden guardar fácilmente semillas para la siguiente temporada. Así no es necesario comprar semilla nueva cada primavera. Basta con escoger algunas cabezuelas sanas y dejarlas secar a conciencia.

Cuando estén secas, se extraen las semillas con cuidado y se dejan terminar de secar en un lugar seco. Después conviene guardarlas en un sobre de papel y anotar al menos el color de las flores o la variedad concreta. En primavera sabrás exactamente qué estás sembrando.

Atención a las variedades híbridas

Al recolectar tus propias semillas conviene tener en cuenta algo importante. Si has cultivado tagetes híbridos, las nuevas plantas nacidas de semilla pueden no ser iguales a las originales. Pueden variar en color, tamaño y forma de la flor. Quien quiera conservar las características exactas de una variedad concreta debería optar mejor por semilla comercial.

Merece la pena guardar semillas de plantas sanas, pero en los híbridos la descendencia puede no corresponder al aspecto original.

Mejor descarta las plantas enfermas

No todos los tagetes son aptos para reutilizarlos. Si durante la temporada aparecieron hongos, podredumbres u otros daños evidentes, no es sensato añadirlos al compost habitual ni enterrarlos en los bancales. Estos restos podrían suponer un riesgo para los siguientes cultivos.

Por eso siempre merece la pena revisar primero en qué estado están las plantas. Los ejemplares sanos tienen mucho valor en otoño, mientras que las partes afectadas es mejor retirarlas por separado y no hacerlas circular por el jardín.

En otoño pueden ser más útiles que en verano

Clavel de moro (Tagetes erecta) / Foto: Pestrazahrada.cz
Clavel de moro (Tagetes erecta) / Foto: Pestrazahrada.cz

Así que los tagetes, una vez pasados de flor, no tienen por qué acabar en la basura. De una sola planta sana puedes obtener material para el compost, un acolchado natural y semillas para el año siguiente. Lo que en verano adornaba el parterre, en otoño puede seguir ayudando al suelo y reforzar la próxima temporada.

Antes de arrancarlos y tirarlos por inercia, merece la pena parar un momento y pensar cómo aprovecharlos. Precisamente durante la limpieza otoñal del jardín, puede ser una forma muy sencilla y práctica de utilizar al máximo lo que ya tienes en casa.

Fuente: The Spruce, GrowVeg, To je nápad, Pestrazahrada.cz

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Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

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