Gardenino

Las vivaces de otoño florecen cuando las demás se preparan para el descanso y el jardín luce hasta las heladas

September 30, 2026 · 5 min de lectura · Tomas Rohlena
Las vivaces de otoño florecen cuando las demás se preparan para el descanso y el jardín luce hasta las heladas
Crisantemos / Foto: Depositphotos
AD

Con la llegada del otoño, el jardín a menudo pierde la energía del verano. Los tomates, los pepinos y los calabacines ya han dado su cosecha y muchas flores de parterre se van retirando poco a poco hacia el descanso invernal. Pero eso no significa que el exterior tenga que verse triste y sin vida. Justo al contrario. Hay vivaces que florecen precisamente cuando las demás plantas se preparan para dormir y son capaces de iluminar el jardín con tonos sorprendentemente intensos.

Entre las bellezas otoñales más agradecidas destacan sobre todo los crisantemos, las dalias, las equináceas y también la delicada anémona japonesa. Cada una tiene exigencias algo distintas, pero juntas saben crear una imagen colorida que alegra incluso en los días más frescos.

Crisantemos como símbolo de la floración otoñal

Crisantemos / Depositphotos
Crisantemos / Depositphotos

Pocas plantas están tan estrechamente asociadas al otoño como el crisantemo. En una época en la que disminuye la luz y el aire de la mañana empieza a enfriar, despliega una floración abundante en muchos colores. Desde tonos suaves hasta amarillos intensos, granates o violetas, hay opciones para todos los gustos.

Los crisantemos lucen tanto en el parterre como en macetas y aportan con facilidad una energía nueva al espacio. Su gran ventaja es precisamente la época de floración, porque decoran el jardín cuando hay menos color. Si quiere conservarlos para la temporada siguiente, conviene pasar el invierno en un lugar luminoso y protegido de las heladas. Allí podrán superar con seguridad la parte más fría del año.

Las dalias brillan al sol hasta las primeras heladas

Dalias (Dahlia) / Foto: Depositphotos
Dalias (Dahlia) / Foto: Depositphotos

Otro adorno otoñal muy llamativo son las dalias. Estas plantas destacan no solo por su amplia gama de colores, sino también por la diversidad de formas de sus flores. Se desarrollan mejor en un emplazamiento soleado, donde sus flores literalmente parecen iluminar y resultan muy vistosas. En los días otoñales nublados son una valiosa fuente de color y de buen ánimo.

Eso sí, conviene recordar que las dalias no toleran las heladas. En cuanto llega el primer enfriamiento más marcado, toca ocuparse de sus tubérculos. Tras la helada, es recomendable sacarlos del suelo, retirar los restos de tierra y dejarlos secar. Después deben guardarse en recipientes transpirables, en un lugar seco y más bien oscuro, donde pasarán el invierno sin dañarse.

Las equináceas aportan tonos cálidos y alimento para las aves

Equinácea / Foto: Pestrazahrada.cz
Equinácea / Foto: Pestrazahrada.cz

Si quiere darle al parterre otoñal un aire más soleado, las equináceas son una excelente elección. Sus flores amarillas y naranjas resultan cálidas y contrastan muy bien con la atmósfera más fresca del final de la temporada. Además, pueden florecer hasta finales de octubre, de modo que animan el jardín durante mucho tiempo.

Antes del invierno les viene bien una protección ligera en forma de hojas o ramas de conífera. También es interesante que no siempre hace falta retirar las flores marchitas. Si las deja secar en la planta, formarán centros oscuros con semillas, que pueden servir como una apreciada fuente de alimento para los pájaros pequeños. Así, el jardín seguirá siendo útil no solo para usted, sino también para la naturaleza de alrededor.

La anémona japonesa aportará delicadeza al parterre

Anémona japonesa / Depositphotos
Anémona japonesa / Depositphotos

Junto a las flores intensas y llamativas, en otoño también hay lugar para algo más delicado. La anémona japonesa aporta un suave matiz rosado y resulta muy elegante. Encaja especialmente bien donde se quiere crear una atmósfera más serena y sutil.

A diferencia de muchas otras vivaces de flor, no necesita pleno sol. Se desarrolla mejor en semisombra o sombra, y precisamente por eso es muy valiosa en lugares donde a otras flores otoñales no les va tan bien. Florece hasta las primeras heladas más fuertes. Para que afronte bien el invierno, conviene recortarla en otoño y cubrir el entorno con una capa de acolchado.

Cómo mantener el jardín bonito también al final de la temporada

El parterre de otoño no tiene por qué ser solo el resto del verano. Si apuesta por las vivaces adecuadas, conseguirá una segunda oleada de floración que puede ser tan impactante como la estival. Los crisantemos y las dalias, con su presencia, se complementan con las equináceas de tonos cálidos y todo se suaviza con la anémona japonesa. El resultado es un jardín que no pierde su encanto ni en septiembre y octubre.

El otoño suele considerarse una época de parón, pero precisamente las vivaces bien elegidas demuestran que el jardín puede llenarse de color hasta las primeras heladas.

Basta con dedicarles unos cuidados básicos, pensar en la protección frente al invierno y aprovechar al máximo sus ventajas. Gracias a ello, el final del verano no significará el final de un jardín bonito, sino solo el comienzo de un capítulo nuevo, más tranquilo y, aun así, muy colorido.

Fuente: Garden Design, Hobby Farms, Pestrazahrada.cz

Compartir
AD
Tomas Rohlena
Tomas Rohlena

Amante de la naturaleza, los jardines y de todo lo que se mueve, florece o crece. Cultiva literalmente de todo, desde hierbas hasta especies raras, y con el mismo gusto cuida de los animales. En su trabajo combina tecnologías modernas con métodos tradicionales de la abuela ya probados, y le alegra cuando ambos caminos llevan al mismo objetivo.

Valora este artículo
5.0 (1)

Artículos relacionados

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar.

Deja un comentario
AD