Con las tijeras, cuidado con las gramíneas ornamentales: unas se podan en otoño y otras en primavera
Las gramíneas ornamentales son de esas plantas que aportan movimiento, volumen y una estructura muy interesante al jardín. Sin embargo, no todas las especies conviene dejarlas sin tocar hasta la primavera. En muchas gramíneas, especialmente las más amantes del calor, la poda de otoño tiene sentido por motivos prácticos y estéticos. Con la bajada de temperaturas suelen pardear, pierden su aspecto fresco y, en los macizos, pueden dar una sensación de desorden.
El recorte otoñal ayuda a mantener el jardín más pulcro durante el invierno. En algunas especies, además, limita la resiembra espontánea, su expansión a los alrededores y, en zonas más secas, también puede reducir el riesgo de incendio. Por otro lado, hay que contar con que se pierde el efecto invernal de espigas y tallos secos, que con heladas y escarcha pueden resultar muy vistosos.
En general, las gramíneas de estación cálida se podan a menudo en otoño, mientras que en otras puede esperarse hasta finales de invierno o el inicio de la primavera. Si se decide intervenir en otoño, a la mayoría de especies les va bien un recorte a pocos centímetros del suelo. En gramíneas altas compensa atar antes el macizo en un haz firme, para que las hojas y tallos secos no se desparramen por todo el jardín.
Gramíneas altas que tras el invierno suelen verse desaliñadas
Miscanthus sinensis
El miscanthus chino alcanza una altura notable y suele ser imposible pasarla por alto en el jardín. Precisamente por eso, muchos jardineros lo recortan ya en otoño para que la vista invernal resulte más limpia. Otra razón es que, en algunas zonas, puede comportarse de forma expansiva y extenderse con facilidad donde no se desea.
Al podar, conviene dejar el material seco a solo unos centímetros del suelo. En ubicaciones más frías se puede dejar un poco más alto, de modo que aporte una ligera protección a la base frente a las heladas.

Miscanthus ‘Zebrinus’
El miscanthus ‘Zebrinus’ es una variedad llamativa del miscanthus, con hojas claramente listadas. Como suele ser alto y forma matas grandes, dejarlo en pie durante el invierno puede resultar poco práctico, sobre todo en zonas con mayor riesgo de sequía e incendios. En ese caso, la poda de otoño es una opción sensata.
Lo ideal es reunir primero la planta con una cuerda o una cinta hasta formar un manojo compacto. Solo entonces se corta justo por encima del suelo o a pocos centímetros. Después, la limpieza es mucho más sencilla y los tallos no se esparcen por los alrededores.

Hierba de la Pampa
La hierba de la Pampa es muy vigorosa y puede convertirse fácilmente en la protagonista de todo el macizo. Pero si en invierno prefiere un aspecto más ordenado, el recorte otoñal es una práctica habitual. En algunas regiones, además, está entre las plantas que se dispersan con demasiada facilidad, de modo que eliminar a tiempo la parte aérea ayuda a mantenerla a raya.
Esta especie tolera un corte fuerte, por eso normalmente se recorta hasta el suelo o apenas por encima.

Especies adecuadas para recortar en otoño por expansión y por orden
Pennisetum o hierba de la fuente
Los pennisetum incluyen varias especies y cultivares, y no todos superan el invierno en zonas más frías. Por eso, algunos se cultivan como anuales y no hace falta plantearse la poda. Pero si tiene un tipo más resistente, adecuado para su clima, puede recortarlo en otoño a unos cinco centímetros del suelo.
Esta intervención ayuda a preparar la planta para la siguiente temporada y, al mismo tiempo, mantiene el macizo más despejado durante los meses de invierno.

Panicum virgatum
La mayoría de los panicum no son extremadamente altos, pero algunos cultivares alcanzan dimensiones realmente notables. En esas plantas, muchos aficionados optan por la poda otoñal sobre todo para que el jardín no se vea pesado y desaliñado durante el invierno.
Conviene cortar los tallos a unos cinco centímetros por encima de la superficie del suelo. Así la planta rebrotará con más facilidad en primavera y los nuevos brotes tendrán espacio de sobra.

Espartina o cordgrass
Esta gramínea funciona muy bien en zonas húmedas, donde otras plantas pueden no sentirse a gusto. Pero si se establece con fuerza, puede expandirse de forma enérgica y ocupar cada vez más espacio. Precisamente por eso suele recomendarse el recorte de otoño como una manera de frenar al menos en parte su avance.
El corte se realiza aproximadamente a cuatro o seis centímetros del suelo. Así la planta mantiene una base para seguir creciendo, pero el macizo no queda saturado de material seco durante el invierno.

Gramíneas que se resiembran con facilidad
Avena de mar del norte
Esta especie se valora por sus inflorescencias colgantes y llamativas, decorativas incluso cuando se secan. Sin embargo, si se dejan en la planta durante todo el invierno, las semillas a menudo se dispersan por el jardín y en primavera aparecen numerosos plantones nuevos. Quien quiera mantenerla bajo control debería recortar las matas ya en otoño.
La buena noticia es que no perderá por completo su valor ornamental. Los tallos secos pueden cortarse y usarse en casa en un jarrón o en arreglos de flor seca. En el exterior, recorte la planta hasta el suelo o justo por encima.

Cola de conejo
Esta gramínea fina, con espigas suaves y esponjosas, resulta muy encantadora, pero, igual que la especie anterior, tiende a auto-sembrarse. Si no quiere que en años siguientes aparezca en lugares inesperados, es mejor actuar ya en otoño.
También en este caso, las inflorescencias pueden aprovecharse como decoración en interior. Después de cortarlas, recorte la planta a ras de suelo o solo ligeramente por encima de la superficie.

Especies que tras la floración pierden el efecto rápidamente
Muhlenbergia rosa
La muhlenbergia rosa es excepcionalmente atractiva en flor y crea una nube de color delicada. Pero en cuanto termina la floración, su aspecto ya no suele ser tan llamativo. Por eso, muchos cultivadores la recortan todavía en otoño y no esperan a la primavera.
La altura de corte adecuada es de unos tres a seis centímetros sobre el suelo. Así, la planta quedará lista para formar en primavera una mata nueva y compacta.

Cómo facilitar el trabajo y evitar que la poda se convierta en un desastre
En gramíneas ornamentales altas es práctico recoger toda la mata con una cuerda en un solo haz y cortar después. El material retirado se transporta mejor y no queda esparcido por todo el jardín.
En la poda de otoño conviene fijarse no solo en el aspecto de la planta, sino también en su comportamiento en el jardín. En algunos sitios manda la estética, en otros conviene priorizar la reducción de la resiembra y, en zonas secas, también puede influir la seguridad. Por tanto, no es necesario podar todas las gramíneas ornamentales de forma automática. En especies seleccionadas, no obstante, el recorte otoñal ayuda a conseguir un jardín invernal más ordenado y favorece en primavera un rebrote fresco y denso.
Si quiere que los macizos en la próxima temporada se vean más llenos y cuidados, céntrese sobre todo en las especies altas, las que se resiembran con fuerza o las de carácter expansivo. Son las que suelen beneficiarse más de la poda de otoño.
Fuente: The Spruce, RHS, Pestrazahrada.cz
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