De un montón de hojas nace un milagro para el suelo el truco de los jardineros con malla y sacos
Las hojas de otoño no son un residuo: bien descompuestas se convierten en mantillo de hojas, un material oscuro y esponjoso que mejora la estructura del suelo y ayuda a conservar la humedad. Con una simple malla o unos sacos perforados puedes obtenerlo casi sin esfuerzo y sin coste.
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